Domingo  22 de Abril de 2018 | Última actualización 02:02 PM
Por: ANULFO MATEO PÉREZ | 12:12 PM
Unos meses después conocíamos a un "mejicano", que llamaba la atención por su acento inconfundible del idioma inglés y el contraste de sus rasgos físicos marcadamente latinos. Se auto presentó en la sociedad sanjuanera como un técnico civil de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID). Leer más [+]
Por: JOSÉ ENRIQUE MÉNDEZ | 9:17 AM
Fue un hombre extraño, incómodo para su grupo, por ser demasiado visible. Creó temor en un segmento social dominante, que al igual que él, fueron estridentes en sus manifestaciones públicas, calieses, delatores solapados, que la sociedad no le pasó factura y olvidó sus servicios apreciables al generalísimo y sus asistentes. Leer más [+]
Por: BERNARDO CANDELIER | 8:28 AM
Ahora sólo hay hoyos en la mente del hombre. No sé como quisiste que te entendiera la gente. Si somos sólo enanos de una República muerta. Sólo nos queda la cruz por ser tan malos contigo. Un bla bla bla eterno en medio de estas ruinas... Ya no sé donde queda la patria. Los caminitos de callenas se los tragó el hombre. Leer más [+]
Por: ANULFO MATEO PÉREZ | 9:06 AM
Su amado esposo, Mario Canalda, había sido acribillado a balazos saliendo de la logia masónica. Seis meses antes, desoyó el llamado del Servicio Militar Obligatorio y al salir de la cárcel se le fue la lengua criticando al dictador. La viuda sufría, además, por otro hecho que le taladraba el alma. Su único hijo se sintió asediado por agentes del SIM. Leer más [+]
Por: JHURY MONGE | 9:41 AM
En cuanto a su división geopolítica, altamente funcional, los tainos en todos sus cacicazgos poseían réplicas a menor escala de este Centro Ceremonial, regido por el cacique Maguana y Anacaona, y no escribo Reina por ser palabra en voz española y Anacaona voz pura taina, con un significado intrínseco para el pueblo Taino. Leer más [+]
Por: JOSÉ DANILO DOMÍNGUEZ | 9:48 PM
El padre le preguntó a Marianita que cuántas estrellas había contado esa noche, la niña le contestó que un millón doscientas veinticinco mil y un dragón. El padre, pensativo, miró por largo rato el cielo cuajado de estrellas, y luego le dijo a la niña: “las estrellas están allí, pero no veo el dragón”. Leer más [+]
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