Miercoles  17 de Enero de 2018 | Última actualización 09:26 AM
Perspectivas del socialismo
Por: NARCISO ISA CONDE | 3:27 AM

La crisis mundial del capitalismo es una gran oportunidad para recomponer, hacer crecer la voluntad del tránsito revolucionario al socialismo y las fuerzas capaces de impulsarlo, a pesar del enorme retraso en esa creación heroica.

En nuestra América, con la propuesta socialista, con el proyecto de sociedad socialista, ha pasado lo mismo que con la revolución:

-Su necesidad tiene bases reales en la existencia del capitalismo, ahora en crisis mayor.

-Su posibilidad fue drásticamente negada por los efectos circunstanciales de la caída de la Unión Soviética y del llamado campo socialista y por el predominio temporal en la conciencia colectiva de la idea de la imposibilidad de nuevas alternativas al capitalismo realmente existente.

Las penosas condiciones de exigencia de pueblos y su tendencia a agravarse y extenderse, en un sub-continente con una larga tradición de luchas sociales, democráticas y patrióticas como América Latina y el Caribe, provocó nuevas modalidades de resistencia, protesta y rebeldía desde los sujetos sociales mas golpeados, empobrecidos (o en vía de empobrecerse), súper-explotados y excluidos; a pesar de las disgregaciones y modificaciones sociales provocados por el neoliberalismo.

La globalización neo-liberalizada, paso a paso y dolor a dolor, viene generando su contrapartida socio-política y cultural en una parte de los países recolonizados de nuestra América, lo que de aprovecharse podría ser más contundente en el porvenir. Las luchas sociales se politizan cada vez más, mientras la conciencia anti-neoliberal ha comenzado a crecer, a profundizarse y potenciarse al compás de la resistencia. Y esa conciencia anti-neoliberal ha favorecido la conciencia antiimperialista y anticapitalista y las propuestas alternativas en desarrollo.

El neoliberalismo ha sido la modalidad del capitalismo en las últimas décadas, su ideología de estos tiempos los resultados dramáticos resultados sociales de su proceso de restructuración en las últimas décadas han marcado su decadencia y forzado a los propios ideólogos del capitalismo a hablar del retorno a una variante keynesiana, que ya exhibe su inconsistencia frente a la actual crisis sistémica.

Por eso, además, desde hace algunos años se ha comenzado a hablar de la necesidad de un proyecto anti-neoliberal. Ahora habrá que enfrentar los esfuerzos de recomposición y reciclaje del orden capitalista mundial, con su vórtice en los EEUU presidido por Barack Obama.

El auge el pensamiento contestatario, ha cruzado y acompañado -cruza y acompaña- las luchas contra el ya decadente orden capitalista neoliberal. ¡Acción y pensamiento combinados!

Pensamiento y acción, una veces en paralelo, otras veces uno detrás y otro delante, con desniveles y desproporciones significativas, o con avances ascendente de ambos. Y así la idea dominante de la imposibilidad de los cambios, aunque perduró muchos años, se fue debilitando.

Cierto que el golpe al ideal socialista había sido contundente. Que la defensa del socialismo quedó reducida a sectores minoritarios. Pero perduró, y eso fue de gran valor e indudable trascendencia. Y perduró con las siguientes modalidades:

-La testimonial, nostálgica del pasado, anclada en gran medida en el proyecto socialista fracasado y en la interpretación dogmática del marxismo.

-La innovadora, de corte revolucionario, que implica la superación del llamado socialismo real y la renovación, recreación, y/o refundación de la propuesta socialista.

-La primera forma parte de la crítica, del combate, de la impugnación al capitalismo neoliberal, pero no genera ni fuerza ni propuesta alternativa atractiva. Es una especie de semilla que alimenta, pero no germina. La segunda, es otra cosa y por eso ha venido convirtiéndose en la negación del capitalismo y en la negación del “socialismo” que se derrumbó, aunque todavía con serios déficit. Es semilla que alimenta y germina.

Un pensamiento que se ha reproducido, sin prisa pero sin pausa, inspirándose en diversas fuentes y nuevas reflexiones surgidas de la crítica al capitalismo actual y de las nuevas y diversas rebeldías contra él: de clases, etnias, generaciones, géneros, defensores del ambiente, pueblos originarios…

Y esa diferenciación incluyó inteligentemente la denominación de la propuesta de nueva sociedad como nuevo socialismo o socialismo del o para el siglo XXI.

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