Martes  25 de Noviembre de 2014 | Última actualización 06:16 PM
Sobre el modelo económico de la República Dominicana
Por: AUGUSTO SENCIÓN | 2:42 PM

Un modelo se define a partir de la actividad fundamental de la economía de un país, alrededor de la cual giran las demás, y del destino de la producción generada por dicha actividad. Durante muchos años la actividad económica fundamental de la República Dominicana fue la agroindustria azucarera, cuya producción se destinaba principalmente al mercado exterior. De ahí la palabra modelo agroexportador azucarero.

Algunos países son agro exportadores cafetaleros o bananeros, otros se sustentan en la producción industrial para la exportación, otros en los servicios. En fin, cada país tiene su modelo.

Contrario a lo que a menudo se cree, el neoliberalismo no es un modelo, sino una doctrina económica que plantea que los problemas de un país se deben a la excesiva intervención del Estado en la economía, como propietario de empresas y como regulador de la actividad económica.

Los neoliberales consideran que cuando el elevado gasto público de un gobierno genera un desequilibrio presupuestario y el gobierno lo cubre con endeudamiento interno y externo, genera un exceso de circulante que provoca un aumento de las importaciones y del déficit comercial y un agotamiento de las reservas monetarias. Llegado a ese punto, la economía pierde capacidad de importar, caen la inversión y la producción, aumenta el desempleo y disminuye el ingreso nacional.

Para los neoliberales el Estado también genera distorsiones en la economía cuando fija precios de bienes y servicios, cuando determina la tasa de interés, fija salarios, otorga subsidios y le cobra una elevada renta a los empresarios, pues según ellos esas medidas afectan la ganancia empresarial y desestimulan la inversión privada, lo que provoca un descenso de la producción y un aumento del desempleo.

El programa neoliberal, entonces, procura disminuir el peso del Estado en la economía mediante la privatización de empresas públicas, el recorte del presupuesto, sobre todo en el área social y en los subsidios, la liberalización de precios, el congelamiento de salarios y otras medidas de ajuste que afectan a la mayoría de la población y concentran la propiedad y el ingreso en la cúpula empresarial.

1. Agotamiento del modelo agroexportador azucarero

La agroindustria azucarera fue durante muchos años el eje articulador de la economía nacional, donde se concentraba la mayor parte de la inversión y del crédito y donde se generaba la mayor cantidad de divisas y de ingresos fiscales. Si la producción y el precio del azúcar subían mucho, había suficientes divisas para importar bienes de consumo para la población e insumos y técnicas para las empresas. A su vez, la banca recuperaba los créditos y el gobierno elevaba sus ingresos. O sea, la economía capitalista experimentaba un auge. Pero si ocurría lo contrario (baja en la producción y el precio del azúcar) había penuria de dólares, disminuían las importaciones, se contraía el aparato productivo, aumentaba la mora bancaria, caían los ingresos fiscales y aumentaba el desempleo. En otras palabras, se reducían la ganancia empresarial y la acumulación de capitales y surgía una crisis económica.

Para finales de los años setenta del siglo pasado, el agro era el principal sector de la economía, pues aportaba el 25% del PIB nacional, generaba el 80% de las divisas provenientes de las exportaciones de bienes nacionales, empleaba el 40% de la mano de obra nacional, captaba el 30% del crédito de la banca y le generaba al Estado el 40% de sus ingresos. El principal rubro del agro era el azúcar, seguido del café, el cacao y el tabaco.

La política de apertura comercial impulsada a partir de los años ochenta, combinada con algunos factores internacionales, como la baja de los precios del azúcar, modificó la realidad económica. Entre los año 1978-2005 la producción de azúcar se redujo a menos de la mitad (57%) y desde hace años el agro fue desplazado por el sector comercial, los servicios turísticos y el sector industrial, que se expandió a través de las empresas maquiladoras y de las inversiones en construcción.

2. El nuevo modelo: comercial importador

Según el aporte al PIB nacional, la industria manufacturera es el sector más importante de la economía con el 22%, seguido del comercio con el 16%. El agro apenas aporta el 7% y el 55% restante se distribuye entre los demás sectores, incluido el sector público. Pero si al valor de la actividad comercial interna le sumamos la del comercio importador, que equivale al 30% del PIB, se puede afirmar que el comercio en general es el sector principal, donde se concentra la mayor parte de la acumulación de capital. Y dentro del comercio lo fundamental es la actividad importadora, que es financiada principalmente con las divisas proporcionadas por el turismo, las remesas familiares, la inversión extranjera y el narcotráfico.

Sin dudas, el gran negocio de la burguesía es importar, aunque una buena parte de las importaciones dominicanas también las hace el Estado. En los años setenta, cuando la agro exportación dominaba la estructura económica, el PIB agropecuario superaba ligeramente las importaciones de bienes. Los siguientes datos son muy ilustrativos al respecto: en el año2010 las importaciones de bienes (12,885 millones de dólares, sin incluir las de zonas francas) sobrepasaron cuatro veces el PIB agropecuario. Solo las importaciones de bienes de consumo de ese año (6,640 millones de dólares) duplicaron el PIB agropecuario.

El sistema bancario orienta sus recursos principalmente hacia el comercio, que en el 2008 captó el 30% del crédito de los Bancos Múltiples. La industria de transformación y la construcción captaron el 8% y el agro el 1.3%. El resto del crédito se destinó a los demás sectores de la economía y al consumo personal. La orientación del capital bancario muestra con claridad dónde está la mayor ganancia empresarial.

El actual modelo hizo a la economía dominicana más dependiente del exterior. Antes se dependía de la evolución de los precios del azúcar, el café, el cacao, el tabaco y el oro, pero al menos esos productos formaban parte de la base productiva nacional; la agro exportación significaba que había capacidad de producir en el país. Hoy la mayoría de las divisas no dependen de la capacidad productiva interna, sino de fuentes externa: remesas, turismo, inversión extranjera, préstamos y narcotráfico. Con las exportaciones nacionales, que en el 2010 sumaron 2,518 millones de dólares (sin incluir las zonas francas), apenas se podría financiar el 19.5% de las importaciones nacionales de ese año. Además, el país no ha creado una base exportadora nueva, pues de las exportaciones nacionales las más importantes siguen siendo las de bienes tradicionales.

De manera que si antes se importaba la mayor parte de los medios de producción (materias primas, maquinarias, equipos, etc.) con los dólares que generaba la agroexportación, hoy se financian dichas importaciones con dólares que no provienen del esfuerzo productivo interno. A esto hay que agregarle que el deterioro del agro convirtió al país en importador de una buena parte de los alimentos que consume la población, lo que significa que los requerimientos de divisas son cada vez mayores.

Por otra parte, el resultado del deterioro del agro ha sido la creciente emigración hacia las ciudades y hacia el exterior. Hoy el 65% de la población dominicana vive en las áreas urbanas, donde aumenta la presión sobre los recursos naturales, se generan más residuos sólidos ycrecen la marginalidad y la demanda sobre los ayuntamientos. Cientos de miles de personas del área urbana se dedican a negocios de sobrevivencia, sobre todo pequeños comercios y actividades de servicios.

El daño al agro, sin embargo, todavía no genera una penuria de alimentos, pues las importaciones, financiadas sobre todo con remesas familiares, complementan la escasa oferta interna. Como se sabe, buena parte de las remesas fluyen por los bancos, van a los comercios y a las empresas de servicios cuando la gente las consume, de ahí vuelven a los bancos en forma de depósitos y de éstos van a las empresas importadoras, que las envían de nuevo al exterior cuando compran bienes, la mayoría de los cuales provienen de Estados Unidos.

La pérdida de base productiva y la cada vez mayor dependencia de importaciones, indican que la economía dominicana está viviendo por encima de sus medios.

Otro rasgo del actual modelo es que tiende a concentrar la riqueza en pocas manos, pues se apoya en bajos salarios y en un sector público que financia el 86% de sus ingresos corrientes con impuestos indirectos que paga el pueblo (57%), con impuestos sobre los ingresos de la población trabajadora (6%) y con cargas no tributarias sobre los sectores de ingresos medios y bajos (23%). La cúpula empresarial, que capta la mayor parte del ingreso nacional, solo aporta el 14% de los ingresos del gobierno, a través de los impuestos sobre sus ganancias y sus propiedades.

La población agrupada en los primeros siete deciles (1,092,693 personas), que representa el 70% del total que labora en el sector formal, recibe salarios inferiores al promedio. Los salarios más precarios se ubican en los primeros cinco deciles. Se trata de remuneraciones realmente de miseria. Esos datos muestran con claridad las precarias condiciones de vida de la mayoría de la población asalariada del país. En el sector informal los ingresos son peores.

2.1. El modelo y el TLC con Estados Unidos

La firma del TLC con Estados Unidos está reforzando el carácter importador y financiero de la economía nacional. A tres años de haber iniciado dicho tratado, creció el déficit comercial de República Dominicana con Estados Unidos. Solo en el primer cuatrimestre del año 2010 aumentó 54.1% con respecto a igual período del año 2009.

En el caso del comercio de productos agropecuarios y agroindustriales entre ambos países, los datos muestran un incremento de las importaciones y el déficit dominicano. En el año 2006, cuando aún no estaba en vigencia el TLC, la República Dominicana exportó a Estados Unidos por 333 millones de dólares. En el año 2007, cuando se inició el TLC, las exportaciones cayeron. En el 2008 volvieron a caer y en el 2009 y 2010 se recuperaron. Estados Unidos, en cambio, aumentó casi en un 60% sus ventas en apenas dos años, del 2006 al 2008. En el 2009 las redujo debido a su crisis interna, pero aún en ese año el déficit comercial dominicano fue mayor que antes del TLC. Y en el 2010 Estados Unidos volvió a elevar las exportaciones.

El déficit comercial de República Dominicana con Estados Unidos se multiplicó por 2.2 en los primeros dos años del TLC (2006-2008). Para el año 2010, aunque fue menor al de 2008, superó en un 86% el déficit del año 2006. En los cuatro años del TLC el déficit acumulado fue de2,518 millones, cifra muy alta para una economía como la dominicana, con precariedad de divisas. Las tendencias de esa relación comercial son peligrosas para el sector externo de la economía.

¿Y cuáles son los productos que Estados Unidos está vendiendo más? Principalmente carne de pollo (343% de aumento), carne roja (229%), frutas y verduras procesadas (144%), lácteos (117%), frutas frescas (86%), leguminosas (68%), harina de soya (63%), granos crudos, entre ellos el maíz (37%), y arroz (18%). A esos rubros están vinculados cientos de miles de pequeños y medianos productores dominicanos.

República Dominicana no ha diversificado sus escasas exportaciones a estados Unidos. En el año 2006, el 66% de ellas se concentraba en ocho productos: cacao, azúcar, endulcorantes, frutas frescas, vegetales frescos, vegetales procesados, vino y cerveza. En el 2009 esos productos aumentaron su participación a 74%. Eso significa que se venden los mismos productos y en porcentajes mayores. El TLC no ha permitido diversificar las exportaciones.

Y si esos son los resultados ¿qué se buscaba con el TLC? Salvar a las zonas francas, ya que el tratado les trasladó los beneficios de la ICC que finalizaban en el año 2007.

El asunto es que las exportaciones de zona franca, que representan el 77% del total del país, no son nacionales. Lo cierto es que República Dominicana no tiene un verdadero sector exportador, pues casi el 85% de lo que vende se compone de productos de zona franca (no nacionales) y minerales, que no se benefician con el TLC.

El TLC con Europa reforzará aún más la naturaleza importadora de la economía dominicana. Incluso la política cambiaria, que enfatiza el control de la prima, favorece al sector importador y no estimula las exportaciones ni la producción nacional orientada al mercado interno. Nada indica un cambio de rumbo en el sentido de favorecer el desarrollo hacia adentro.

2.2. El modelo es insostenible

Una economía como la dominicana solo puede sostenerse si genera lasdivisas para financiar las importaciones. Pero como la mayoría de lasdivisas que entran al país dependen de fuentes externas, la vulnerabilidadante el exterior es muy fuerte y reduce los márgenes de maniobra de la política económica. Cualquier fenómeno externo negativo, como el alza de los precios del petróleo, la reducción de los precios de las exportaciones, el descenso del turismo, entre otros, repercute con fuerza en la economía nacional.

No es casual que en los últimos 30 años las mayores crisis de la economía dominicana hayan coincidido con un brusco descenso de las reservas monetarias y con la devaluación del peso, variables que afectan las importaciones y disparan la inflación. Eso sucedió durante en los años 1982-84, cuando las negaciones con el FMI. También ocurrió a finales de esa misma década y durante la gestión de Hipólito Mejía, cuando la prima sobrepasó los 50 pesos y la inflación acumulada de los años 2003 y 2004 superó el 70%. El gobierno actual ha logrado mantener estable la prima debido al elevado endeudamiento externo y al aumento de las divisas que genera el narcotráfico. Sin embargo, las tendencias no son favorables al mantenimiento de la prima, pues el precio del barril de petróleo ya se aproxima a los 100 dólares, la deuda pública es muy pesada y el déficit comercial crece todos los años.

No es casual que el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, afirmara que la actual economía de servicios en que se sustenta el país no es sostenible. Los servicios de que habla el Ministro son principalmente comerciales. Montas aseguró que “…el 75% del crecimiento de la última década se registró en el sector no transable de la economía, lo cual no es sostenible en el largo plazo debido al efecto negativo que produce en la cuenta corriente de la balanza de pago. Por este motivo, la sociedad dominicana está abocada a propiciar transformaciones importantes en su aparato productivo”.

El saldo negativo en la balanza de pagos lo que significa es que el país importa demasiado. Y como produce poco, esa dependencia de importaciones tiene un límite estructural, pues cuando las divisas escaseenla economía perderá dinamismo. En otras palabras, si el país no eleva su producción y reduce importaciones, la economía no podrá sostenerse.

Sin embargo, para enfrentar la situación que se avecina Temístocles Montás se limita a proponer más de lo mismo: promover zonas francas y un turismo que no solo sea de sol y playa. Nada de eso cambia el modelo.

3.- Solo un proyecto de izquierda puede crear una economía productiva.

Crear una estructura económica sustentada en la producción para el mercado interno requiere de cambios estructurales que solo un proyecto de izquierda puede llevar a cabo. Solo pongo dos ejemplos de lo que la derecha no puede hacer:

1.- Para levantar el agro se requiere de una decisiva intervención del Estado, pues el agro no puede competir con la producción de Estados Unidos y de otros países, donde los rendimientos son muy elevados debido a las técnicas productivas y donde los ricos granjeros reciben millonarios subsidios. Esa producción está penetrando en el mercado dominicano libre de aranceles. Y el TLC con Europa podría terminar de rematar al agro nacional.

Entonces, para elevar la producción agrícola, ganadera y agroindustrial, el Estado dominicano tendría que garantizar crédito, apoyo técnico, tierras, maquinarias y otros apoyos que demandarían muchos ingresos públicos. Como un gobierno de derecha no trataría de gravar las propiedades y las altas ganancias de los grandes empresarios, ni intentará frenar la enorme evasión de impuestos que éstos realizan, entonces no podrá elevar mucho su carga tributaria. Y si trata de elevar la tributación indirecta (ITBIS y otros impuestos), afectaría a la mayoría de la población y se enfrentaría con una resistencia popular muy fuerte.

2.- Un incremento de la producción nacional para el mercado interno afectaría a los grupos importadores dominicanos y a los exportadores de Estados Unidos, es decir, enfrentaría al gobierno con los núcleos más poderosos del empresariado nacional y con los intereses del capital norteamericano.

Cambiar el modelo económico requiere de medidas reformistas que la derecha no puede aplicar. Por eso, aunque el tema esté en el tapete, la derecha no puede alterar las bases de la actual economía comercial importadora.

Abril de 2011.