Viernes  27 de Abril de 2018 | Última actualización 08:39 PM
Lanzan grito de “traidores” en documental sobre Bosch
Por: JOSE RAFAEL SOSA Y RAFAEL PERALTA ROMERO | 12:03 PM

El estreno del documental “Bosch, presidente en la frontera imperial” constituyó una manifestación de emociones, susurros y expresiones de carácter político, en medio de la augusta Sala de la República del Teatro Nacional, donde a pesar de la evidente presencia de simpatizantes y miembros peledeístas, las críticas al presidente Leonel Fernández salieron a relucir.

Fueron notorios los aplausos y cuchicheos cuando en el documental apareció la información sobre la declaración de bienes del presidente Juan Bosch, la cual sólo decía: “No tengo nada, no tengo dinero ni casa, en el país o en el extranjero, igualmente mi esposa, Carmen Quidiello, no tiene bienes”.

La reiteración de las ideas de Bosch sobre la honestidad personal y la pulcritud en el manejo de los fondos públicos, también ganaron aplausos y de ningún modo faltó un “igualito que ahora”.

Desde el inicio del trabajo, cuando se hizo referencia a las medidas tomadas por Bosch en marzo de 1963, ante la crisis financiera que encontró en el Estado, aparecieron los murmullos. Bosch dispuso austeridad en el gasto público y controles efectivos en el mismo.

Los sentimientos se desplegaron durante la proyección. Hubo lágrimas silenciosas de damas, admiración en quienes no conocieron en detalle la vida de Bosch, reverencia y recuerdo de quienes hicieron lucha política bajo su égida, aplausos tan abrumadores como espontáneos.

La augusta sala principal se llenó como era de esperarse con un trabajo en torno a un personaje cuya memoria está en el más alto relieve por la proximidad del centenario de su nacimiento, como es Juan Bosch y que muchos estiman como el ejemplo necesario en estos momentos.

Buena parte de la dirigencia peledeísta estuvo allí, se hicieron presentes muchos funcionarios del gobierno. El vicepresidente Rafael Alburquerque, invitado de honor de Fortunato, representó al presidente Leonel Fernández y la contraparte hacia lo interior del PLD, el licenciado Danilo Medina. Desde luego, Luis de León estaba en primera fila, asiento 8 de la Fila A.

El público rió de buena gana ante las salidas sarcásticas de Bosch ante las preguntas capciosas de los periodistas norteamericanos.

En un momento la sala se estremeció ante el grito de “traidores” proveniente de alguien que fue impulsado o por la emoción o por alguna encomienda partidaria.

“Bosch, presidente en la frontera imperial” es sin duda el mejor trabajo cinematográfico de René Fortunato como producto de una serie de elementos que incluyen: el mejor uso del lenguaje de cine logrado hasta el momento en sus proyectos, la calidad de la investigación documental en que basa su narración histórica, el sentido de oportunidad con que se resalta el ejemplo ético, social y político de un Juan Bosch que para mucha gente joven será un descubrimiento y que es un cuestionamiento ético ante el comportamiento de algunos que se dicen seguidores o boschistas y cuyo comportamiento dista mucho de lo que fue la vida y el ejemplo del intelectual y dirigente político.

El documental resalta la responsabilidad del gobierno de Estados Unidos en el derrocamiento del gobierno de Bosch y devela el entramado local de la conspiración mencionando con nombres y apellidos a los que desde el ámbito militar o civil, participaron en las acciones que dieron el final de fuerza a un gobierno constitucional que apenas lo dejaron existir siete meses.

Fortunato vuelve sobre heridas que al parecer hay que dejarlas sangrar a fondo para que curen y se adentra en el temperamento, la trayectoria, los moldes éticos de un líder político, del cual reproduce con habilidad y sentido artístico su carisma, su visión y su ejemplo, abordándole desde una perspectiva ideológica cuestionadora de sus herederos sin insultar a nadie. Le resulta suficiente contar los hechos y en particular la actitud de Bosch, cuando le denunciaron que su jefe de seguridad estaba en acciones delincuenciales y de extorsión. Ordenó una investigación que determinó la responsabilidad del altísimo funcionario de seguridad y ordenó su apresamiento y sometimiento a la justicia. Ese fue un momento crucial del documental

El trabajo cinematográfico

Fortunato llevó a la pantalla el producto de una excelente y depurada investigación que le llevó a los fondos audiovisuales de siete archivos, cinco en Estados Unidos, uno en México y otros en República Dominicana, (incluyendo el Archivo General de la Nación y sus propias reservas audiovisuales en Video Cine Palau) este creador se tomó cinco años para entregar una obra con elevados niveles de calidad de cine, incluyendo un buen manejo de cámara en sus fotos fijas, el uso acertado de las imágenes de archivo, un guión limpio e inteligente, una lectura en off a cargo de Felipe Gil y la asistencia especial de René Alfonso.

Manuel Tejada produjo la música original de la cinta, que se presentará en los cines dominicanos a partir del jueves 16 de abril.

fuente: El Nacional.

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