Sábado  25 de Octubre de 2014 | Última actualización 11:13 AM
Reformas tributarias en República Dominicana
Por: ANA JOSEFA GIL MATEO | 7:57 PM

Contribuir a las cargas públicas es un deber constitucional de todo ciudadano, pero esto ha de ser en proporción a su capacidad contributiva, y a la vez estos sacrificios económicos han de ser revertidos en protección social, cumpliendo con el principio de universalidad para beneficiar sin discriminación de ningún tipo a todos los ciudadanos y ciudadanas, bajo el criterio de que los recursos humanos constituyen la mayor riqueza de nuestra nación.

Al reconocer este deber constitucional de pagar impuestos al fisco, que a su vez es un mandato de nuestro señor Jesús al indicarnos: “Da a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, nos preguntamos si las recaudaciones hechas por la Administración Tributaria garantizan nuestros derechos plasmados en nuestra carta magna referente a la educación, alimentación, orden público, servicio de justicia, y demás leyes; tal cual la ley 87-01 de Seguridad Social, en la cual se establecen los derechos que tenemos todos(as) los(as) dominicanos(as); aún cuando no seamos asalariados e inclusive en la condición de desempleados.

Sabemos que desde el 6 de noviembre del año 1844 hasta el día de hoy lograr que respeten nuestros derechos ha sido una constante aspiración nacional. Desde entonces el vía crucis tributario experimentado por la República Dominicana abarca múltiples facetas; pero vamos a referirnos a partir de la ley 5911 del 22 de mayo del 1962.

Con la puesta en marcha de la ley 5911, siendo la misma una legislación ambigua y compleja, los contribuyentes se encontraron con una terrible limitación, pues era prácticamente imposible que conocieran el monto que tenían que pagar sin la intervención de un funcionario de la administración tributaria, lo que daba pie al cobro de tributos carentes de base legal.

El 16 de mayo de 1992 fue derogada la copiosa ley 5911 tras ser promulgada otra de escasas páginas, la ley 11-92 que instituyó el Código Tributario de la República Dominicana donde se disminuía la tarifa marginal del 46% al 25% con el objetivo de desalentar la evasión generalizada que existía. El mandatario de turno, Dr. Joaquín Balaguer, instruyó para que el texto de la ley fuera “claro, sencillo y transparente”.

Para esos fines canalizaron, en ese entonces, la asesoría de un conjunto de especialistas en la materia a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto Internacional de la Universidad de Harvard; estos hicieron un diagnóstico y una propuesta de reforma tributaria. A partir de ahí ha imperado la necesidad de ir incorporando nuevos impuestos a este código según ha ido avanzando el proceso de Reforma Tributaria de modo tal que se vaya acomodando dicho Código Tributario a nuestra realidad económica, política y social.

Con la incorporación de estos nuevos impuestos mediante la ley 147-00 que constituyó una Reforma Tributaria integral, auspiciada por el entonces recién instalado gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, encabezado por el presidente Hipólito Mejía; luego, casi un mes y medio después de instaurarse el segundo mandato del presidente Leonel Fernández, el 28 de septiembre del 2004 es aprobada la ley 288-04 de Reforma Fiscal dentro del marco Stand By con el Fondo Monetario Internacional para establecer nuevos gravámenes que permitieran compensar la perdida de ingresos tributarios vía aduanas que provocaría la entrada del libre comercio con Estados Unidos de América (DR-CAFTA).

En el año 2005 fue promulgada la ley 557-05 para fortalecer y aumentar las recaudaciones de fuentes internas tras la puesta en marcha del DR-CAFTA. En el año 2006 promulgaron también la ley 495-06 sobre Rectificación Tributaria con el objetivo de mantener la disciplina fiscal y la estabilidad financiera con miras a lograr crecimiento económico, mejorar las cuentas públicas, honrar los compromisos de deuda interna y externa, comprometiéndose a su vez a cumplir con los Objetivos del Milenio.

Al compás de las diferentes reformas tributarias, se aprobaron dos leyes de Amnistía Fiscal tanto en el año 2001 como en el 2007 (Ley 11-01 y ley 183-07); también hicieron algunas modificaciones que en ocasiones derogaron varias disposiciones.

Ahora bien, cabe destacar la reforma fiscal en el año 2007 mediante la ley 172-07 que redujo la tasa del Impuesto Sobre la Renta, estableciendo la tasa marginal del 25% tras haberla incrementado en el año 2005 a un 30% la cual bajaría gradualmente cada año hasta retornar al 25% para el año 2009, estas medidas de incremento de la tasa se tomaron justo cuando inició el DR-CAFTA, modificándolas repentinamente en julio del 2007, con el argumento de asegurar al sector productivo nacional una tasa del Impuesto Sobre la Renta competitiva con el resto de los países de Centroamérica y el Caribe que forman también parte del DR-CAFTA, lo cual al parecer no pudieron vislumbrar desde diciembre del 2005 cuando produjeron su incremento.

Lo cierto es que la determinación de reducción de la tasa marginal a un 25% denotó un interés del presidente de turno, el Dr. Leonel Fernández, quien en esos momentos se encontraba en aprestos reeleccionistas a menos de un año para las elecciones presidenciales del 2008, por lo que aprovechaba la reforma fiscal en ese momento para mostrar eficiencia recaudatoria y alivio de la carga impositiva a los contribuyentes con el firme objetivo de ganar simpatías y alcanzar el triunfo electoral. En definitiva, Leonel Fernández junto a su gabinete de gobierno peledeísta, en el 2005 presionó con un 30% y en el 2007 con miras a ganar adeptos para el 2008 la disminuyó a un 25%. ¡Magnifica hazaña proselitista!

Hemos observado otro invento de reforma tributaria que el pasado 31 de mayo el mismo presidente Leonel Fernández sometió, pero con la salvedad de que ahora él no es candidato presidencial, razón por la cual se pierden en la solución de los problemas nacionales para presentar unos elementos distorsionantes con apariencia de reforma fiscal.

Destaca ahora una marcada diferencia entre la reforma fiscal del 2007 y la propuesta en este 2010, esta última no corresponde a los intereses personales del hasta ahora denominado “Líder del PLD” o “Líder de la República Dominicana” como algunos osados les han denominado, el cual esta vez no ha podido presentarse a la reelección, ni siquiera pudo aplicar el mecanismo empleado en algunos países latinoamericanos de que “si el presidente no puede reelegirse, entonces se postula a la esposa”, lo cual fue impedido por sus propios compañeros del Partido de la Liberación Dominicana, los seguidores de Danilo Medina.

Surge inevitablemente la inquietud de analizar el regocijo provocado por aquella reforma tributaria del año 2007 frente a la rechazada, condenada y angustiante propuesta de reforma fiscal que han denominado como “el paquetazo fiscal” que en estos momentos conoce el Senado, ahora modificado casi en su totalidad por la comisión bicameral que ha tenido a cargo el estudio de la misma, excluyendo algunas propuestas como el impuesto a las propiedades inmobiliarias que de haber permanecido tal como lo planteaba el ejecutivo terminarían gravando hasta las viviendas de yagua, pues haciendo uso de su virtud de “encantador” que adorna a Leonel Fernández y sus séquitos, han pretendido hacernos creer que al aumentar la exención a seis millones de pesos todos bailaríamos felices, cuando la realidad que destacaba era un cambio en la base de cálculo del impuesto, planteando sumar todas las viviendas (suntuarias o no) por propietario, deducir la exención y el resto pagaría impuestos a la propiedad inmobiliaria. Así se la pasan: ¡Torciendo y retorciendo este pueblo en lo económico y social para su beneficio político! Y a pesar de esto algunos le llaman “Líder”.

Y muestra aspecto de que no le desagrada que le hagan creer a este pueblo que es el único líder dentro del Partido de la Liberación Dominicana y de la República Dominicana, pues tras recibir de sus aduladores un simulacro de referéndum hecho a su modo, sin ningún tipo de fiscalización y/o validación; y haciendo uso de la fuerza que lo representa en el Congreso se ha gozado con ponerle “Un palo encebao” a su compañero de partido, al mismo que en aquel año 2007 le cantaron: “Yo sigo… subío en el palo”, desencadenando una competencia cargada de encono que trajo consigo exponer a la luz pública declaraciones íntimas de su Secretario de Estado. Ahora Leonel Fernández parece retar a Danilo Medina a demostrar su fuerza en el Congreso, esa fuerza con la que piensa que va a gobernar.

Mostrando inevitablemente cara de angustia, clamando por el consenso y guardando el resentimiento con el que otrora sorprendió tanto a sus compañeros como al pueblo dominicano queda Danilo Medina a merced de Leonel Fernández y su grupo que “obligados” bajarán del palo no sin dejarlo bien “untao”, dada la desconsideración que le han otorgado sus opositores internos encabezados por Danilo Medina, el cual parece no haber calculado esta jugada por parte del equipo económico que dirige el presidente.

Así son los juegos del poder, dejan los verdaderos intereses del pueblo a un lado mientras ellos se enfrentan. Ahora los unos se gozan de los otros tras haber sufrido la derrota del “Sí, pero no, sino todo lo contrario”; pues como no pudo postularse Leonel Fernández ni su esposa, la Dra. Margarita Cedeño, entonces somete “El paquetazo” al senado como quien tiene la intención de apretar “la rosca hasta que se corra”, pero todo en detrimento de este pueblo que probablemente tendrá que pagar un 27% de impuestos sobre la renta en vez de un 25% y tolerar una retención de las instituciones estatales de un 3%, cuando el mismo Leonel Fernández la había llevado a un 1% tras haber alcanzado el insólito 5% que llevó a los contratistas del estado al borde de la desesperación.

Mientras, Leonel Fernández ha ido recibiendo a los apurados banqueros, empresarios y demás; les va complaciendo en sus peticiones con miras a quedar en gracia para el 2016, y al mismo tiempo va disminuyendo “La soledad del pato” tras encontrarse en un Palacio Nacional casi vacío, porque ya muchos van girando hacia el posible candidato que puede garantizarle que el que gana es el que goza; y no precisamente será el candidato que postule el PLD pues ya son muchos los aliados y otros más que han corrido de las escalinatas para reacomodarse en sus nuevas posiciones con tal de volver a subirlas en agosto del 2012.

¿Y en qué pista baila ahora el pueblo dominicano? Con un proyecto de ley que establece aumentos y nuevos impuestos, que para nada plantean una reforma integral donde se reduzcan los gastos para hacer más eficiente la administración de los recursos, a sabiendas que no contará con el respaldo de la población ante los abusos que cometen con el gasto público.

Es lamentable que, ni esta sometida Reforma Tributaria, ni las acciones de este gobierno, el cual es muy competente para aumentar las recaudaciones, pero incapaz de poner en marcha efectivas medidas de austeridad en lo que se refiere al gasto gubernamental; especialmente en torno al Despacho de la Primera Dama y a la abultada nómina que cada día se incrementa con nuevas designaciones de “vices” y demás, que nada aportan al país aunque sí al amo que le ofrece el bocado en un sistema que admite indebidamente el presidencialismo en detrimento del cumplimiento de la ley de educación, de salud y demás.

Y aún así quieren hacer parecer que están sometiendo un Proyecto de Ley para mejorar la calidad de vida de los(as) dominicanos(as), ahora pretendiendo apariencia de moralistas, estableciendo gravámenes en aquellas actividades que promueven externalidades negativas sobre la sociedad y haciendo un simulacro de que conceden el tan demandado cumplimiento de la ley de educación en torno al 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

Nada más falaz que esta reforma tributaria propuesta para mejorar los servicios de educación, incrementar el número de aulas y fortalecer el mantenimiento de las escuelas del país. ¿Quién garantiza que esos recursos se usarán para educación? Con el master en despilfarro del gasto público que han obtenido, continuaremos con mayores sacrificios económicos viendo que los niveles de educación no avanzan, pero siguen excesivos nombramientos de viceministros, vicecónsules, etc., lo que obligará otra reforma fiscal antes de dos años.

Mejor es que se sienten a redactar un nuevo proyecto de ley que otorgue otra amnistía fiscal para que muchos funcionarios purguen sus pecados comenzando a cumplir con el fisco para que en la República Dominicana comencemos a recorrer el trayecto hacia la igualdad social donde cada quien tribute en proporción a sus ingresos, donde tengamos un gobernante que satisfaga las necesidades del pueblo.

Exhortamos recordar a Goethe, considerado el genio más representativo de la intelectualidad alemana, quien sentenció: “Nadie se ha perdido todavía en camino recto”. Podrán ahora torcer y retorcer pero el próximo gobierno tendrá la dura tarea de hacer una reforma tributaria integral, sin distorsiones para merecer el aprecio y respeto del pueblo.

Llegó la hora en que los votantes identifiquen de dónde han surgido verdaderas reformas tributarias para poner esos recursos al servicio del pueblo y desde cuál gobierno se han llevado a cabo medidas ejecutorias para recaudar más repartiendo menos, dejando la mayor parte para asignarlos entre ellos(as); mientras van justificando que no hay para educación, ni para seguro médico, etc., aún cuando han aplicado la Ley 112-00 de Hidrocarburos a su modo y se han beneficiado con los recursos aportados por el Acuerdo de Petrocaribe, consolidando todas estas leyes y reformas en una sola, en la ley del Embudo, que reza: “Lo ancho para ellos y lo estrecho para uno”.

Si observamos cuidadosamente, ha sido en el año 2000 y 2001 cuando en materia política, social y económica se han instaurado leyes velando los intereses del pueblo: Una verdadera Reforma Tributaria mediante la Ley 147-00 y la Ley 112-00 de Hidrocarburos, estas determinarían de dónde el gobierno obtendría los recursos y luego la Ley 87-01 de Seguridad Social que solamente puede ser una realidad, junto a la Ley 66-97 y demás si los políticos dominicanos tienen voluntad férrea de servir a nuestro pueblo.

¡El pueblo se pronunciará en mayo del 2012!

La autora es licenciada en Contabilidad y Auditoria.

Es dificil para un pueblo colmado de corruption administrativa, soportar un incremento en inpuestos y no un incentivo para los inversionistas de crear empleos. ¿De dónde los dueños de las casas de yaguas podrán sacar dinero para pagar esos inpuestos...?

Juan ar , New Jersey