Martes  11 de Diciembre de 2018 | Última actualización 07:43 PM
Como el pacto de Sitges
Por: ANULFO MATEO PÉREZ | 11:53 PM

El pacto Leonel Fernández-Miguel Vargas parece fortalecerse en un acuerdo formal entre las organizaciones políticas que representan, para impedir los verdaderos cambios en el orden social, económico y político, así como asegurar dentro de lo posible su hegemonía, privilegios, impunidad, alternabilidad en el poder y, sobre todo, garantizar el continuismo.

El intento de eternizarse en el poder es de vieja data, verbigracia los 31 años de Trujillo (1930-1961); los 22 años ejercidos por el cortesano Joaquín Balaguer, primero los fatídicos 12 años (1966-1978) y luego otros diez (1986-1996); declarado “Padre de la Democracia” por los mismos que se aposentan hoy para llegar a importantes acuerdos en sus cúpulas.

El “Pacto por la democracia” (1994) tuvo el mismo propósito; consecuencia de la crisis política timoneada por un régimen con los mismos vicios del trujillismo, que luego entregó el cetro a quienes consideró podrían ser sus seguidores más genuinos.

Ahora el reformismo “entrega las armas”, resignado a la definitiva disolución del PRSC, catalizada por la fuerza centrípeta de los dos grupos, que se abren paso a su absoluta y aplastante supremacía, aderezados del más puro balaguerismo. Los más débiles se ‘camaleonean’ para sobrevivir, como si recordaran el origen de las especies por la selección natural, de Darwin.

Esas “genialidades” de la “clase política” no son originalmente de nuestro folklore. Muchas de esas prácticas son copias al carbón de otras realidades, como la consigna “Vergüenza contra dinero”, enarbolada por el PRD en la campaña de 1962, tomada del Partido Ortodoxo cubano, de Eduardo Chibás.

O la asunción del “jacho prendío”, asido por multitudes la noche del 18 de julio de 1947 en Colombia, donde más de cien mil personas participaron en la llamada “marcha de las antorchas”, convocada por el líder popular Jorge Eliécer Gaitán, en rechazo al gobierno de Mariano Ospina Pérez.

De manera que no debe ser sorpresa para nadie, que más adelante -cuando se agudice la crisis económica, social y política- se llegue a un pacto como hicieron los partidos Conservador y Liberal en Colombia, suscrito por Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo, previo a la caída del dictador Gustavo Rojas Pinilla.

Me refiero al “Pacto de Sitges” firmado en la localidad española del mismo nombre en Barcelona, el 26 de julio de 1957 y que se proponía una vigencia de alternabilidad en el poder por 16 años, pero que se prolongó hasta 1991. En esas tratativas, conservadores y liberales incluyeron un plebiscito para ratificar esos convenios.

La reforma a la Constitución colombiana fue fruto del entendimiento entre Gómez y Lleras Camargo, mientras empujaban a la institucionalización de la rebelión armada, bajo el mando de Manuel Marulanda Vélez, conocido como “Tiro Fijo”. El continuismo invita siempre a la violencia. Dice el refranero popular: “… lo mucho hasta Dios lo ve”. Amén.

Anulfo, es interesante la encuesta de este periodico acerca de algunos candidatos... si observas, la suma de los 2 candidatos de izquierda suman un segundo puesto. A mi me ha sorprendido y me ha emocionado. Creo que hay que salir urgente del triángulo de la muerte: PLD, PRSC Y PRD.
Hay que hacer un trabajo popular serio y neutralizar el poder mediàtico que manejan los poderosos... Hay que seguirle los pasos a Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros paises que se nos han adelantado. La muerte de Bosch ha hecho que el PLD sea el chasco más grande de la historia dominicana. Se convirtieron en los traidores a la liberación nacional que camina por toda Latinoamerica.

EL CIBAEÑO , VENEZUELA