Viernes  19 de Enero de 2018 | Última actualización 07:39 AM
El otoño de García Márquez
Por: EDGAR VALENZUELA | 5:26 PM

Gabriel García Márquez, el Premio Nobel de Literatura, ya no reconoce la voz de sus amigos y allegados. La información la ofreció su amigo de infancia Plinio Apuleyo Mendoza, coautor junto a Gabo del libro El olor de la Guayaba.

La preocupación por la salud del escritor colombiano es mayor al saber que su madre Luisa Márquez murió de Alzheimer.

El alzheimer implica una pérdida gradual, pero progresiva de la memoria. García Márquez tiene 85 años de edad y poco a poco se nos va. El tiempo es carnívoro: devora a sus propios hijos.

Por fortuna García Márquez aprovechó su tiempo útil para escribir excelentes historias. La crítica aplaude a El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, Cien años de soledad y, la última, Memorias de mis putas tristes.

Su caso es una lección que nos hace reflexionar sobre la transitoriedad de vida y cómo lograr permanecer en el alma de los pueblos más allá de la existencia física.

Hay personas que se van, y otras que se quedan. Gabo es uno de ellos.

Y todo el mundo, o casi todo el mundo, porque Mario Vargas Llosa y él no se llevaban bien, lo menciona con cariño y admiración por la transcendencia de sus aportes a la novela, al cuento, al cine y a la propia humanidad.

América Latina se consolidó en la literatura mundial con Gabriel García Márquez. Es un referente positivo. Un motivo de inspiración mágico sin dejar de ser real.

Un largo aplauso a su obra y a su trayectoria de vida.

El autor es periodista y escritor.

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