Miercoles  18 de Julio de 2018 | Última actualización 07:51 PM
Panegírico pedorreico
Por: FAUSTINO CÁLIX | 9:22 PM

(A los amigos y enemigos:

Ahora que está de moda tirarse, sin rubor, reverendos aires de baja intensidad, a vista y paciencia del señor presidente de la república y en reunión de ministros, tomo la iniciativa de compartir con vosotros, queridos camaradas del patio y pedorros del inframundo y del orbe democrático, occidental y cristiano, un poema de mi inolvidable maestro Faustino Cálix, políglota, filólogo y poeta de Olanchito que, en sus horas de solaz, rimaba –con humor, sarcasmo, ironía y genialidad, por el simple hedonismo de divertir a sus alumnos– odas, parodias, plagios y ovillejos.

Ojalá, pese al hedor que se deja venir, cual aviso, antes de la gran obrada de la clase dominante, que lo disfrutéis… recordando aquella adivinanza de camino real: “Un tirador infeliz, apunte a los garretes y pega en la nariz”. Vale.

Armando García, Mando)
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Panegírico pedorreico

(A mis ex-alumnos)

Por Faustino Cálix

Pedo, en verdad tu eres rey
sales del ano del rico
como del de cualquier mico
y de hombres de mala ley.

Los más famosos señores
sendos pedos se han tirado
y de su olor han gustado
sin importarles rumores.

Los grandes conquistadores
conquistaron muchas tierras
porque al cruzar por las sierras
hicieron del pedo amores.

Cleopatra con sus hechizos
por ti sentía devoción
cuentan que en una ocasión
mientras le hacían los rizos
se tiró pedos trillizos
y le hicieron ovación.

Semíramis, reina bella
de Babilonia la antigua
diz que tenía una nigua
que le opacaba su estrella,
pero llamó a un nigromante
de un imperio muy lejano
el que le puso en la mano
doce pedos de elefante
y en aquel preciso instante
la graciosa soberana
se tiró en una campana
un pedo suave y picante.

El ínclito Morazán
fusilado en San José
pidió prestado un quinqué
a un amigo capitán
y como postrer deleite
sabiendo que iba a morir
muchos le oyeron decir:
les dejo un pedo en aceite.

Napoleón, con aire austero
al regresar de Moscú
con aquel gesto severo
copiado de Lucifú
entrelazando los dedos
dijo: ahí no hice pupú
pero si me tiré un pedo.

Mi profesor de Historia
relataba que Filipo
cuando le pegaba el hipo
perdía toda la euforia,
pero se sentía aliviado
cuando un pedo se tiraba
y alborozado gritaba:
¡Vasallos, esta es la gloria!

Aquel cobarde Nerón
el Emperador ¡ay¡ más “loco”
fue muriendo, poco a poco,
de un larguísimo pedón.

Pero Vespasiano Tito
que fue Emperador muy macho
después de un tremendo empacho
murió de un triste pedito.

El mariscal de Ayacucho
tantos pedos se tiraba
que donde quiera que estaba
le decían: ¡quitá chucho!

Y hasta cuentan asombrados
que mi amigo Rubén Gómez
usando una piedra pómez
se tiraba pedos rimados.

Por tan laudable razones
yo te doy hermano pedo
doscientas mil bendiciones
pues yo de ti no reniego.

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