Miercoles  22 de Mayo de 2013 | Última actualización 08:41 AM
Estafa
Por: TONY PIÑA CÁMPORA | 2:44 PM

PRESENCIA DOMINICANA

La forma como están ocurriendo los acontecimientos alrededor del dopaje de los jugadores en las grandes ligas está colocando a la sociedad dominicana en una posición vergonzosa. Prácticamente uno de cada dos atletas descubiertos son criollos y esa proporción es muy alta. La interpretación de la razón de la ocurrencia puede ser sencilla, es el fruto del envilecimiento en el que nos hemos desarrollado en los últimos cincuenta años sobre todo por el marco de impunidad con que se han desenvuelto muchos delincuentes que han desempeñado funciones públicas y privadas.

No obstante si se profundiza en los individuos que han sido últimamente sancionados emergen elementos dramáticos. Por el ejemplo que se ha ofrecido una gran cantidad de dominicanos ha creado una escala de valores distorsionada basada en el entorno que los rodea. De esos niveles sociales provienen la mayoría de los que a través del béisbol profesional persiguen escapar de la fatalidad en que han nacido. No logran una formación escolar correcta, provienen de un sistema que les niega oportunidades y sus progenitores han sido asimismo víctimas de la misma iniquidad, por lo que no están en condiciones de suplir esos valores. Frente a la bendición que le otorgó la naturaleza de tener las habilidades de brillar en un deporte que paga cantidades que pueden resolver el futuro económico de él y varias generaciones más, deciden apostar aceptando la oferta del consumo de los anabólicos. En su universo particular el descrédito al que se arriesgan es mínimo, después de todo “no han matado ni robado”, y si logran pasar sin ser advertidos la remuneración es exuberante. La facilidad con que aceptan la culpabilidad y la forma como lo expresan son una demostración del nivel de conciencia que tienen al respecto.

Sin embargo hay algo que puede perfectamente clasificarse de fraude. Tomar la sustancia, lograr magníficos resultados, firmar el gran contrato, dejar de tomar la sustancia y en consecuencia descender la eficiencia. ¿No es esto una estafa a la organización que lo contrató? Esos casos, probarlos es imposible, pero ante lo que está sucediendo es obvio que ha ocurrido muchas veces.

No es una coincidencia que alrededor de un 50% de los violadores sean dominicanos. Eso es una tarea para todo el que dirige y hace opinión en el país y no solo de deporte. Tengo la convicción que aquí los buenos somos más, pero dejamos que los malos hagan más ruido. El futuro llegó, lo que se comenzó a sembrar a partir de 1961 lo estamos cosechando, una estructura de sólido material con profunda pobreza espiritual.

tonypinacampora@gmail.com