Martes  24 de Abril de 2018 | Última actualización 06:17 PM
Estrategia para transversalización del enfoque de género UASD
Por: FIDELINA DE LA ROSA (VIRTUDES) | 1:58 PM

Estrategias para la transversalización del enfoque de género en la UASD
Para derrotar la hegemónica de la cultura patriarcal

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La Universidad Autónoma de santo Domingo, dio apertura a un proceso de reforma, convocado por las actuales autoridades y que ha generado todo un movimiento de cuestionamiento por las formas y el momento en que se desarrolla el referido proceso, por el personal que se ha colocado al frente y los aprestos electorales que a destiempo se suscitan en la vida universitaria y como ese proceso puede colocarse al servicio de determinados sectores.

Esta situación, junto al hecho de que estamos en pleno proceso de curso de Verano, ya llegando al final, provocó un ausentismo notorio de los distintos sectores universitarios en el conjunto de talleres convocados por la Comisión Ejecutiva para la Reforma, para abordar los ejes transversales que servirían de base a dicho procesos.

Al inicio mismo de los foros abiertos para la reforma, tuvimos la ocasión de reclamar la ausencia del enfoque de género en los ejes transversales definidos por los Comisión, preocupación que fue acogida, por lo que se incluyo el género como eje transversal del proceso de reforma y transversalización.

Independientemente de que entendemos que las autoridades deben prestar oído a los reclamos de los distintos sectores que están reclamando transparencia en el proceso en ejecución, creemos que el plantearse incorporar formal y efectivamente la perspectiva de género en la academia, es un hecho sin precedente en la UASD. Sin precedentes, porque el esfuerzo acontece por primera vez en la primera casa de estudios superiores del Continente Americano, independientemente de que la estrategia de transversalización del enfoque de género se viene ejecutando, ya por más de dos décadas, en diversas universidades del continente y del mundo.

Incluso, en nuestro propio país, hace varios años que a nivel del Estado se desarrollan experiencias de transversalización de género, en las cuales la UASD participa formalmente a través de un convenio con la Secretaria de Estado de la Mujer. En el plano de la educación superior también existen ejercicios de transversalización en el caso de universidades privadas como el realizado por el Centro de Estudios de Género del INTEC, que lleva ya más de 20 años experiencia.

La estrategia de transversalización de género desde la SEM y otras Secretarias e instancias del Estado Dominicano involucradas, forman parte de un proceso que, con sus límites, se coloca en la tendencia de introducir reformas orientadas a transversalizar la perspectiva de género en todos los ámbitos educativos.

Estos esfuerzos de alguna manera constituyen un resultado de la influencia de procesos como el definido desde la UNESCO que ha planteado como una acción prioritaria para la Educación Superior del siglo XXI la eliminación de las disparidades y sesgos entre hombres y mujeres en los programas de estudios y de investigación, así como la conciencia dirigida a asegurar la representación equilibrada de hombres y mujeres, tanto en los espacios propios del estudiantado como del profesorado (UNESCO 1998). De forma particular agregamos también que esto debe incluir la participación de las mujeres en todos los organismos y en la toma de decisiones, a todos los niveles.

Antecedentes del estudio de Género

En las universidades de América Latina:

La introducción de este tema en los estudios universitarios ha sido fruto de las presiones de los movimientos de mujeres y feministas sobre el quehacer académico, de las intervenciones coyunturales y demandas del Estado y del apoyo de diversos organismos de cooperación internacional.

Como señalan Luz Gabriela Arango y Yolanda Puyana en su trabajo sobre “Género, Mujer y Saberes en América Latina”1, esta realidad ante todo es el resultado del trabajo y la constancia de académicas que se dedicaron a estudiar la situación de las mujeres en sus países, desde una perspectiva feminista, y se esforzaron por vincular la academia con el movimiento social de mujeres y su inserción en el Estado.

Tomemos en cuenta que los esfuerzos concretos en nuestro continente se inician desde la década de los 70.

Venezuela, es talvez una de las experiencias más temprana de los estudios de la mujer en América Latina, en el año 1973 comienzan los seminarios sobre la problemática de la condición femenina, en la cátedra de filosofía de la universidad de Zulia, como vía de profundizar en la teorización y estudio crítico del problema de la mujer, En 1984, se logra la creación de la Cátedra libre de la mujer. Hoy prácticamente en todas las universidades de Venezuela existen estudios de la mujer y de género (Comesaña , 1995)2.

En México, a decir de la filosofa mexicana, Dra Eli Bartra3, Coordinadora de la especialización en estudios de la mujer de Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, el Programa de la Mujer en esta universidad se creó en 1982, "poco después se convirtió en el área de investigación “Mujer, identidad y poder”. En la actualidad cuenta con una especialización en Estudios de la Mujer a nivel de postgrado y un área de concentración en el Doctorado en Ciencias Sociales que se denomina Mujer y Relaciones de Género.

El Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de El Colegio de México se abrió en 1983. El Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM se crea en 1992, pero en esa misma institución se había establecido en la década de 1980, en la Facultad de Psicología, el Centro de Estudios de la Mujer (CEM). En otras dependencias de la UNAM también existen diversos programas de estudios de género.

En la Universidad Iberoamericana se creó en 1993 el Programa Institucional de Investigación sobre Relaciones de Género, la Universidad de las Américas en el Distrito Federal inició en el mismo año una Maestría en Psicología (con orientación de género). Además, existen desde 1993 programas más o menos fuertes en varias ciudades de ese país.

En Argentina, en 1987 se inauguró el primer post grado interdisciplinario de estudios de la mujer en la Universidad de Buenos Aires.

● En 1994, de acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Educación argentino, en treinta y tres universidades se iniciaron estudios sobre mujer y género. En Brasil se crearon núcleos de estudios de “mujer y género” desde la década de los ochenta; en 1991 todos los programas de post grado contaban con un núcleo sobre el tema de género

● En 1993 se creó un doctorado sobre género en la Universidad de Campinas y en 1994 la red de investigaciones feministas. Actualmente existen cuarenta unidades académicas con estudios de género en todo Brasil. (Bonder, 1998).

En Colombia, los primeros estudios sobre la mujer aparecen en la década del setenta, por iniciativa de investigadoras de centros privados. En los ochenta surgen los estudios sobre mujer y género, y a lo largo de los noventa se institucionalizan centros especializados sobre el tema en las universidades públicas.

En República Dominicana, a inicios de la década de los 90 surge el Centro de Estudio de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, INTEC, que ha instituido la maestría en “Género y Desarrollo” de la que realiza actualmente su quinta edición.

Al igual que en casi todas las universidades de nuestro continente, en la UASD el trabajo sobre la mujer se inicia por el trabajo militante de un conjunto de académicas, de la estatura de Nelsy Aldebot, Lusitania Martínez, Carmen Duran, Altagracia Balcácer, Irma Nicasio, Magalys Pineda, Dora Eusebio, entre otras, que desde las cátedras a las que pertenecen, han desarrollado una labor de educación, sensibilización y teorización sobre el tema.

Sin embargo el esfuerzo institucional en esta dirección en la UASD es reciente. La creación del “Instituto de la Mujer y la Familia”, que dirige la profesora Milquella Mateo, aún no rebasa su infancia. Su nombre mismo constituye una negación de la lucha de las mujeres en contra de la dominación patriarcal que le ha endosado la responsabilidad de la familia y la reproducción social. La asimilación de esta lógica dominante en la misma identificación de la entidad reproduce y potencia los roles que la sociedad patriarcal asigna a la mujer: cuidadoras de la salud, la educación y la reproducción de la mano de obra.

Le felicito por el artículo y por la iniciativa. Me gustaría tener acceso a la totalidad del artículo, así como a otros similares.
Saludos,
Esclarecida.

Anónimo , Cotuí
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