Viernes  28 de Noviembre de 2014 | Última actualización 02:17 PM
USA contra Venezuela
Por: Columnista | 8:22 AM

El proceso hacia la Revolución en Venezuela ha sido el principal factor catalizador de la cuarta oleada transformadora por la segunda independencia continental, confabulándose reiteradamente sus enemigos para generar fascismo, planes de desestabilización, agresión y, en última instancia, intervención y guerra, como en otras latitudes.

Porque Venezuela bolivariana ha sobrevivido con gallardía al impacto de la dolorosa muerte de Hugo Chávez y porque desde el gobierno presidido por Nicolás Maduro se promete lealtad al valioso legado del comandante y a las luchas libradas por ese heroico pueblo, ese proceso ha sido sometido a un nuevo, agresivo y peligroso plan desestabilizador de factura imperialista.

“La invasión – afirma el intelectual venezolano Julio Escalona- es un hecho. Bandas de narco-paramilitares han ocupado zonas fronterizas, barrios, campos, cárceles; controlan el contrabando de gasolina, bienes de Mercal, tráfico de armas, sicariato, tráfico de drogas… Con redes "populares" lanzan invasiones de terrenos que negocian con gente pobre fortaleciendo su base social; secuestros exprés, motines carcelarios, guerras de pandillas, atracos, desorden urbano… La vida cotidiana convertida en un infierno. Con guerra mediática y psicológica, fomentan desestabilización, inseguridad y miedo, bases del fascismo. Con participación de fuerzas de derecha y funcionarios públicos corruptos van constituyendo un poder paralelo.”

En su versión actualizada ese plan desestabilizador ha arrancado con el desconocimiento de los resultados electorales, con la negación de parte de Obama y Capriles de la legitimidad mundialmente reconocida del nuevo gobierno chavista y con la puesta en marcha de una especie de “golpe judicial” desde tribunales internacionales bajo tutela estadounidense.

Incluye programas de desabastecimiento, trajines paramilitares y conspirativos, activación del paramilitarismo colombiano al interior de Venezuela, movilizaciones sediciosas, y otras iniciativas del naciente neo-fascismo alimentado por la lumpen-burguesía; apuntando todo esto a subvertir las instituciones vigentes, imponer un gobierno de derecha y extender el contra-ataque a los procesos no subordinados a los designios imperiales.

Venezuela es el blanco inmediato de ese plan imperial, por su condición de pionera y de factor impulsor de la cuarta oleada destinada a desplazar a EEUU de su proclamado “patio trasero”. Pero en verdad la teoría del dominó vuelve a acariciar la cabeza tozuda del Tío San: después vendrían Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua…

Y esto amerita un persistente concierto de movilización interna en Venezuela y una ascendente solidaridad mundial hasta derrotar políticamente esos funestos designios de Estados Unidos y sus socios.