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¿Momento de que la Iglesia tome nota de los Gobiernos de Haití y RD?
Por: Editor de Nacionales | 6:33 AM

SANTO DOMINGO, 15 febrero, 2014.- En medio de un momento de diálogo y reconciliación, que podría ser histórico para Haití y República Dominicana, se ha dado un intercambio de afirmaciones entre el jesuita Mario Serrano, y el cardenal y actual arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López Rodríguez, que causaron revuelo.

El enfrentamiento entre ambos clérigos viene causado por el problema migratorio entre Haití y la República Dominicana y la sentencia que emitió en septiembre pasado el Tribunal Constitucional dominicano, que establece los criterios para adquirir la nacionalidad, y afecta especialmente a nacionales con padres indocumentados.

El arzobispo de Santo Domingo es una de las voces que teme que República Dominicana asuma el peso de la crisis haitiana si no hay un control de la migración, mientras que Serrano encabeza las reclamaciones de los afectados por la sentencia del Tribunal Constitucional.

Todo esto se da mientras, por el contrario, los Gobiernos haitiano y dominicano han restablecido el diálogo y las buenas relaciones, habiendo mantenido dos encuentros bilaterales en la frontera, en los cuales se llegó a entendimientos.

En un video casero difundido recientemente por Noticias SIN, el cardenal arremetió contra Mario Serrano, llamándolo "sinvergüenza" e "izquierdista", y además exigió a la Compañía de Jesús que lo hiciera callar, molesto porque el sacerdote jesuita está "apoyando" algunas "cosas que se deben cambiar".

Incluso López Rodríguez criticó a su Gobierno por detener las deportaciones de indocumentados durante el proceso del Plan de Regularización de Extranjeros que está en marcha, decisión que se tomó precisamente para que todos tengan tiempo de arreglar su situación.

Por su parte, el sacerdote jesuita respondió en un programa de televisión que la forma de expresarse del cardenal no era la correcta y que creía que debían sentarse a dialogar.

"Un proceso en el que se dialoguen las razones y ventilen las diferencias", reclamó Serrano, quien añadió que "aquí todos estamos en situaciones que nos podemos equivocar y eso se dirime sobre la base del diálogo".

Pero fue claro al afirmar que desde el Evangelio se debe llamar la atención "de esa sentencia que está matando. Eso es lo que debemos de discutir y eso no se puede callar".

A la polémica hay que sumar la carta remitida por el embajador de República Dominicana en el Vaticano, Víctor Grimaldi, al papa Francisco, en la que defiende al cardenal López Rodríguez y aseguraba que hay una campaña de ataques en su contra.

El ambiente también se ha enrarecido con la misiva enviada por un joven estudiante en Venezuela el pasado 7 de febrero al arzobispo dominicano, defendiendo a Serrano, que ha sido difundida por medios haitianos.

En ella, critica el "apoyo incondicional" de López Rodríguez a la decisión del Tribunal Constitucional, que él considera "injusta, inhumana y vergonzosa", y le recuerda lo que debería ser su trabajo.

"Como pastor de la Iglesia tiene por misión reunir al pueblo de Dios, no dividir; y usted no debería tener otra preferencia que aquellas para los más pobres, los olvidados, las personas sin votación, los excluidos de la sociedad, quienes son objeto de persecución", opinaba.

Los Gobiernos dominicano y haitiano tras cada uno de sus encuentros, el primero en enero y el segundo en febrero, han evidenciado un futuro esperanzador y trasladado la existencia de buenas relaciones entre ambos países, cuando recientemente se habían visto truncadas por la emisión de la sentencia.

Cabría recordar que el Evangelio urge a trabajar por la paz y a practicar el respeto, la justicia, la solidaridad, la fraternidad y la libertad. Precisamente ahora, la situación obliga de forma especial a que los clérigos plasmen estos ideales, infundiendo una actitud ejemplarizante en la población, según los expertos.

La sociedad merece pluralismo ideológico y cultural, tolerancia, y que impere un espíritu de convivencia fraternal, basada en el respeto y el diálogo, tal y como están mostrando los dirigentes de los países que comparten la isla caribeña, es decir, todo lo contrario a la confrontación. Quizá sea un buen momento para tomar nota y superar tensiones.

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