Martes  16 de Enero de 2018 | Última actualización 06:58 AM
Orlando ante una corona con cocorícamo
Por: NARCISO ISA CONDE | 7:25 AM

El asesino y la víctima: Balaguer y Orlando

Extrañamente, una delegación del Senado de la República se presentó al final del reciente homenaje a Orlando Martínez a depositar una corona de flores y, supuestamente, a honrar su ejemplo y su memoria.

Que yo recuerde este hecho senatorial no tiene precedente dentro del ya consagrado reconocimiento que le ofrecemos cada año, en el lugar donde fue asesinado, al paradigma del periodismo crítico e insobornable, ejercido desde una militancia comunista.

Y no se trata, claro está, de que ese rapaz y corrompido pilar del poder legislativo haya cambiado para mejor. Nada de eso: sigue siendo de los peores del universo.

¿Cuál pudo ser entonces el móvil de esta acción sorpresiva, descarada y audaz?

Ciertamente la referida comitiva senatorial, acompañada del principal asesor del presidente de ese organismo, experto en ese tipo de trampas (recordemos aquella que le tendió el comandante Delio Gómez Ochoa en un acto de apoyo a Leonel Fernández cuando las calles dominicanas se inundaban de voces acusándolo de ladrón), llegó calculadamente cuando estaba concluyendo el referido homenaje, por demás hermoso y de profundo contenido.

Puro oportunismo, contando con el gran poder mediático de esta pérfida dictadura morada, experta en latrocinios de la memoria histórica, con la diligente ayuda de ciertos renegados movidos por buenos sueldos, altos privilegios y malas conciencias.

Con ese poder de su lado y no pocos comunicadores a sueldo, no tardaron de aparecer en los medios las réplicas de reportajes manipulados y de grabaciones censuradas, todas en dirección a garantizar la expansión del show mediático previamente diseñado.

Una fórmula para tratar de infectar con un oficialismo cangrenado un homenaje sano, dedicado a alguien que heroicamente representó y se sacrificó por todo lo contrario.

¿Qué hubiera dicho Orlando de los gobiernos del PLD?

De su mega-corrupción, de su neo-liberalismo y privatizaciones, de sus onerosas y destructivas concesiones a las transnacionales mineras.

De su narco-delincuencia de Estado.

De sus conexiones y asociaciones con la lumpen burguesía criolla.

De su policía corrupta y criminal.

De su DNCD convertida en multi-cártel y nido de sicarios.

¿Qué hubiera escrito sobre este Senado?

De su obstrucción al proyecto Loma Miranda-Parque Nacional.

Del racismo anti-haitiano de Reinaldo, de su infame discurso pronunciado el 27 de febrero.

Del gato Félix y Félix Nova, de Calderón y Mariotti, y sus jugosos negocios con Fantasmas y mineras depredadoras.

De sus barrilitos y barrilotes, de sus sueldotes y exoneraciones…

¿Qué leeríamos en sus microscopios?

De seguro que rayos y centellas, y un montón de juiciosas verdades.

Claro, que en justicia, también saludaría sus excepciones, como la de Euclides el de lomamirandanosenegocia o la del Galán de antenalatinanoseregala.

Pero en verdad, el pasado 17 de marzo, desde su cercana lejanía, sentí a Orlando incómodo cuando vio llegar al frente de su tarja esa corona contaminada y escuchó cierto discursito dirigido a maquillar, con un heroísmo ajeno y distante, una despreciable dictadura institucionalizada que procura prolongarse barnizándose y mintiendo hasta el hastío.

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