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RPDC: El eterno presidente
Por: Prensa Latina | 7:20 AM

PYONGYANG, 14 abr (PL).- Para decenas de millones de coreanos la figura de Kim Il Sung constituye hoy una especie de estrella luminosa que alumbra, aún después de fallecido, la Península, dado su relevante desempeño en la historia de la nación.

El líder revolucionario nació el 15 de abril de 1912 en la localidad de Mangyongdae, en las cercanías de Pyongyang, y murió el 8 de julio de 1994, aunque como es tradición se prosigue evocando las efemérides de su onomástico.

Esa festividad se denominó por el pueblo el "Día del Sol" con seminarios, actos culturales, deportivos, artísticos y exposiciones de fotos y libros que resaltan la obra y personalidad del fundador de la República Popular Democrática de Corea, el 9 de septiembre de 1948, primer estado democrático popular en Asia.

El veterano dirigente, quien entregó más de 60 años de vida a la liberación nacional de su país, dirigió la lucha antijaponesa en la década de 1930, que culminó con la victoria antifascista, tras grandes combates en 1945.

En ese lapso, organizó el 25 de abril de 1932 el Ejército Revolucionario Popular, predecesor del actual Ejército Popular de Corea.

Después de la liberación nacional el 15 de agosto fundó sin demora el Partido del Trabajo de Corea, Estado Mayor de la Revolución, el 10 de octubre.

Durante la denominada Guerra de Corea (1950-53), emprendida por Estados Unidos y sus aliados, Kim movilizó todos los recursos materiales y humanos y derrotó a más de dos millones de efectivos enemigos, equipados con armamentos modernos.

Luego de finalizar el conflicto, el gobierno bajo su dirección emprendió la reconstrucción económica en el Norte, donde en 14 años emergieron de las ruinas modernas ciudades y fábricas, comunas, hospitales, viviendas y cooperativas agrícolas.

Ese esfuerzo para el desarrollo fructificó con la aplicación de la idea rectora y filosófica estatal llamada JUCHE, elaborada por el presidente, que coloca al hombre en el centro de las actividades, dado que lo sitúa como dueño y determinante para forjar el destino de las masas populares y solucionar los problemas en la Revolución y su construcción.

Esto se conjuga también con la derivada política de Songún que considera la cuestión militar como el más importante de los temas estatales, lo cual reafirma la fuerza interna para la defensa nacional y la construcción socialista con el Ejercito Popular como núcleo central de la Revolución.

Precisamente, gracias a esa idea de Songún la RPDC, pese a su pequeño territorio y población, brilla por su dignidad y honor en la lucha contra Estados Unidos, la única superpotencia, y por encima de múltiples dificultades económicas construye llena de optimismo un estado próspero socialista.

Esa línea militar de autodefensa convirtió a ese territorio en una fortaleza inquebrantable que exalta el poderío de la Corea socialista y estimula la lucha de los pueblos progresistas del mundo por la independencia nacional y antiimperialista.

En esta ocasión se cumple también el aniversario 17 de la concesión a Kim del título de Generalísimo por las grandes proezas que realizó ante la patria y la revolución al fundar las fuerzas armadas y dirigirlas por el único camino de la victoria.

Por eso, no resulta extraño para el visitante a Pyongyang, en especial en estos días, mirar las calles, centros laborales, plazas y avenidas engalanadas con lemas, afiches y otras consignas en honor al 97 cumpleaños del fallecido líder.

Los festejos del Día del Sol se celebran igualmente en diferentes países de los cinco continentes con charlas, seminarios, encuentros, y exposiciones en las cuales se presentan la obra de más de seis décadas del dirigente coreano.

De ahí que, en un perenne homenaje en Corea establecieran la Era de Juche, calendario acorde con sus años, y el Día del Sol, cada 15 de abril en su cumpleaños, para transmitir de generación en generación la historia de su vida, sacrificios, méritos y enseñanzas en favor de la nación.

En una enmienda introducida a la Constitución en la Primera Sesión de la Décima Legislatura de la Asamblea Popular Suprema en 1998 se entronizó a Kim Il Sung como el eterno Presidente del Estado Coreano.

También se colocó sus restos mortales embalsamado en el Palacio de las Convenciones Kumsusan, lugar en el cual el dirigente trabajó en la dirección de los asuntos nacionales e internacionales.

Desde entonces, el sitio en el centro de Pyongyang se transformó en un sagrado lugar de Juche y la Casa del Sol bajo el nombre de Palacio Memorial Kumsusan.

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