Por: JAVIER PEGUERO | 7:54 PMEL GENERAL FRANCISCO GIL RAMIREZ DICE NO SE AMEDRENTARAN FRENTE AL CRIMEN.
SANTO DOMINGO.- El jefe de Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront), general del Ejército Nacional, Francisco Gil Ramírez, condenó la muerte a tiros del sargento Cornelio Guzmán Ureña de 32 años, ocurrida la noche del viernes en la comunidad Don Miguel de la fronteriza provincia de Dajabón.
El alto oficial dio sus declaraciones luego de encabezar la entrega del cadáver de Guzmán Ureña a sus familiares, de quien ponderó su dedicación y honradez.
“Hoy estamos despidiendo con mucho dolor a un joven valioso de los nuestros quien fue cobardemente asesinado en el cumplimiento del deber por parte de un grupo de antisociales, sin embargo es bueno que quede bien claro, que esto no nos amedrenta y muy por el contrario, nos fortalece en la lucha contra el crimen”, afirmó.
El suboficial, perteneciente a la Fuerza Aérea Dominicana y adscrito al Cesfront, fue atacado por un grupo de cinco hombres que luego de darle muerte y despojarlo de su arma de reglamento y una motocicleta, ultimaron horas más tarde al teniente retirado de la Policía Nacional José Justo Cruz de 68 años.
Gil Ramírez ponderó la capacidad de respuesta de las autoridades que lograron atrapar a dos de los cinco delincuentes “una vez mas queda demostrada la capacidad de respuesta y coordinación de las autoridades militares, policiales y de ministerio público capturando rápidamente a dos de los asaltantes y estamos tras los pasos de los que aun están prófugos”, dijo.
Por el hecho de sangre están detenidos los dominicanos Amaury Germán Polanco de 25 años y Jairo Pimentel de 20, a quienes se les acusa de una serie de delitos entre atracos, robos y secuestros que habrían sido cometidos en compañía de tres haitianos quienes se dieron a la fuga.
El cuerpo del sargento Cornelio Guzmán Ureña, quien era encargado del puesto del Cesfront en la comunidad de Don Miguel, lugar donde también residía, fue entregado a sus familiares en medio de grandes muestras de dolor por una comisión que encabezó el general Francisco Gil Ramírez.
Yo siempre lo he dicho, las fuerzas del orden no están bien entrenadas para enfrentar a estos maleantes.
La muerte de este joven militar, debe interpretarse no como un hecho aislado, sino como un aviso de lo que son capaces de hacer los delincuentes que operan en ambos lados de la frontera. Quien suscribe nació y creció muy cerca de la frontera, pero en aquellos tiempos no existia el relajo de ahora. Ver a un haitiano en esos campos recónditos de la frontera sur, era una novedad. Había respeto a los militares de los dos países, no permitían el paso bajo ninguna circunstancia. Recuerdo que todos los puestos y destamentos avanzados, estaban debidamente organizados y completos, existían cuarteles apropidos, mulos y caballos para el patrullaje, viviendas para los soldados, etc.,etc. Hoy, esos cuarteles lucen casi desolados, las viviendas y las monturas desaparecieron como por arte de magia.