Jueves  26 de Abril de 2018 | Última actualización 08:32 PM
Carlos Ascuasiati
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 9:17 AM

Ayer rendimos honores póstumos a Carlos Ascuasiati Álvarez, figura emblemática del Partido Comunista Dominicano (PCD) y del pensamiento económico-social contestatario de nuestra Nación.

Narciso –me decía la dulce doña Manuelita, su madre del alma- “tan bueno que es mi hijo”; y sí, Carlitos fue un ser extraordinariamente amoroso, y conociendo a sus dos bellas hermanas, Carmen y Gisela, pienso que se trataba de un hermoso don de familia.

Y le diría además a ustedes, que Carlitos era tan amable y afectuoso, que en un círculo íntimo del PCD le pusimos el sobrenombre de “Encantado” (muy útil para la comunicación clandestina), puesto que ésta era su palabra preferida para responder cuando se le solicitaba cualquier aporte, apoyo o servicio, por difícil que fuera su realización.

Pero además, Carlos fue un brillante profesional de la ingeniería, que tempranamente estudió economía y se especializó en planificación y estudios de la realidad dominicana; llegando a escalar niveles sobresalientes como profesor, investigador y técnico estatal.

Desde su participación en la corriente estructuralista, entonces en boga en nuestra América, y desde su firme militancia comunista, abrazó el pensamiento marxista y se convirtió en un agudo crítico del capitalismo dependiente dominicano y continental, así como de las políticas públicas que sistemáticamente imponía la clase dominante-gobernante dominicana, subordinada a los designios de Washington.

Aportó señeramente al pensamiento teórico-científico del PCD en materia económica.

Y también, desde sus prolongadas funciones en la Junta Nacional de Planificación, construyó consistentes propuestas de reformas estructurales para un eventual proceso de superación de la dependencia y el dominio oligárquico; siempre despreciadas y archivadas por los poderes constituidos, pero bien empleadas por fuerzas contestarías en los combates y debates por un mejor país.

Maestro respetado y querido en su apreciada UASD, esgrimió allí con valentía el famoso “Informe Richarson”, propugnando por una transformación todavía pendiente.

Militante intachable, supo asumir las más altas responsabilidades y todos los riesgos a lo largo de décadas de combates en el PCD; como también cuanto su partido contribuyó a forjar el luego fallido proyecto unitario Fuerza de la Revolución (FR).

Invariablemente, Carlitos asumió desafíos cruciales sin importar riesgos; destacándose su discreta pero extraordinaria participación en la Revolución del 65, escenario en el que puso sus conocimientos de mecánica junto a Hamlet Hermán y un revolucionario español, para montar el taller de reparación-construcción de armamentos.

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