Martes  17 de Julio de 2018 | Última actualización 07:51 PM
'Yo hablo'
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 7:15 AM

Los dueños de diarios se quejan de la falta de comunicación del Gobierno, principalmente del presidente Danilo Medina. Los funcionarios negaron la especie alegando que siempre están disponibles para “los muchachos de la prensa”, la mayoría a sus servicios.

“Yo hablo”. Fue la respuesta del mandatario a los poderosos dueños de diarios del país. Y es verdad. El presidente habla. ¡Claro que habla, pero no con el pueblo, ni para el pueblo que lo llevó a la presidencia del país!

El Presidente parece ciego, sordo y mudo cuando se habla de corrupción, deuda externa, inseguridad ciudadana, narcotráfico y la criminalidad, etc. Cuando le preguntan, las pocas veces que la prensa lo intercepta, y cree que no debe hablar, por una razón o por otra, se acoge a la Quinta Enmienda de Estados Unidos. (Silencio).

El Presidente habla sobre temas trascendentales en el Palacio Nacional con gente distinguida y muy importante, con los miembros del Comité Político y con determinados círculos políticos y económicos tanto del país como del extranjero, sin la presencia, a veces molestosa e imprudente de “los muchachos de la prensa” que generalmente quieren saber lo que no deben.

El Presidente habla con hombres y mujeres de alta alcurnia, abolengo y prosapia; con embajadores de Europa, Estados Unidos y algunos de América Latina, principalmente de Brasil y Venezuela. (Odebrecht, Tucano, Petrocaribe).

El Presidente habla con diputados y senadores de su partido cuando quiere impartir algunas instrucciones precisas como la modificación de la Constitución, aprobación urgente del presupuesto nacional o el mareo con la ley de partidos políticos, etc.

El presidente habla con sus ministros, principalmente con José Ramón Peralta, sustituto de Roberto Rodríguez Marchena en la vocería gubernamental, y con Gonzalo Castillo, entre otros. Claro, el contacto es permanente con el procurador Jean Alain Rodríguez antes de tomar algunas decisiones como el encartamiento de los imputados en el caso Odebrecht. (Con la gente del Movimiento Verde no quiere hablar ni una sola palabra).

El Presidente es un parlanchín con el ministro de las Fuerzas Armadas, el jefe del DNI y de la Policía por un asunto de seguridad nacional y personal.

El Presidente habla en secreto con mucha gente. Con Joao Santana y su esposa Maura; con los ejecutivos de Odebrecht, los mismos que instalaron la oficina de sobornos en nuestro país por “un asunto de seguridad”. Con ellos habla “largo y tendido”, supongo.

En las “visitas sorpresas”, con un libreto, habla a los campesinos muertos de hambre que apenas saben leer y escribir. Y les ofrece soluciones a sus problemas que no llegan nunca. Pero su prensa, la misma que se queja, lo publica en primera plana cada lunes.

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