Por: Editor de En Primer Plano | 7:56 AMDiscurso de bienvenida del coordinador del Comité Provincial de Solidaridad con Cuba, Dr. Anulfo Mateo Pérez, a la delegación cubana a San Juan de la Maguana, a propósito de la cena-conferencia, donde disertara el Embajador de Cuba, Juan Astiasarán Ceballo, el pasado sábado 7 de noviembre de 2009.
Buenas noches:
Agradezco al Comité de Solidaridad con Cuba el concederme el honor de dar la bienvenida a nuestros distinguidos visitantes, al amigo embajador de ese hermano país, Juan Astiasarán Ceballo, a Sonia Arias Curbelo y a Enilda Ginarte, quienes integran la delegación diplomática cubana, al coordinador nacional de la campaña de solidaridad con ese hermano país… Iván Rodríguez…
Estos encuentros entre cubanos y dominicanos, entre puertorriqueños y cubanos, entre quisqueyanos y borinqueños podrían parecer novedosos para los más jóvenes, pero en realidad no se trata de eso, sino de un acto de renovación de afecto y de cariño recíprocos de caribeños, de amigos… de hermanos.
La emigración de dominicanos, cubanos y puertorriqueños por estas tierras del Caribe ha sido algo usual, natural y continua durante siglos, desde los tiempos del cacique Hatuey, que osó desde nuestras playas atravesar aguas turbulentas, en una frágil embarcación, hasta llegar a la mayor de las Antillas.
Por ese discurrir encontramos muchos apellidos y sangre de cubanos en dominicanos como nuestro poeta nacional Pedro Mir o acciones valientes y revolucionarias como la de Ramón Mejía del Castillo (Pichirilo) como timonel del Granma, embarcación que llevó a Cuba desde México a Fidel Castro y a sus compañeros en 1956, para dar al traste con la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.
Tampoco no es de extrañar que de la gesta patriótica de Abril de 1965, surgiera un héroe de piel oscuro y de nacionalidad haitiana, el poeta y combatiente constitucionalista, Jacques Viau Renaud, pese a los contrastes culturales e idiomáticos.
La poetisa borinqueña, Lola Rodríguez de Tió, quien recibió la represión colonial española por su lucha por la independencia de Puerto Rico y quien tuvo que exiliarse en los brazos y el cariño de los cubanos, escribió unos versos hermosos, que no se por qué no se le ocurrieron a uno de nuestros poetas. Escribió lo siguiente, en sólo cuatro cortas líneas:
Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas,
reciben flores o balas,
sobre el mismo corazón.
Y es que nuestros amores y cariños entre isleños, no son nuevos, nos vienen de nuestros antepasados, de Eugenio María de Hostos, de Federico Henriquez y Carvajal, de Máximo Gómez, de José Martí, pese a la injerencia y mezquinos intereses que se empeñan en separarnos. Permítanme, finalmente, leer un breve párrafo de una carta enviado por el apóstol cubano José Martí a nuestro Federico Henríquez y Carvajal:
“De Santo Domingo, ¿por qué le he de hablar? ¿Es eso cosa distinta de Cuba? ¿Ud. no es cubano, y hay quién lo sea mejor que Ud.?”. Y refiriéndose a nuestro generalísimo Máximo Gómez, se preguntaba: ¿Y Gómez, no es cubano? ¿Y yo, qué soy, y quién me fija suelo? ¿No fue mía, y orgullo mío, el alma que me envolvió, y alrededor mío palpitó, a la voz de usted, en la noche inolvidable y viril de la Sociedad de Amigos? Entonces afirmaba Martí: Esto es aquello, y va con aquello. Yo obedezco, y aun diré que acato como superior dispensación, y como ley americana, la necesidad feliz de partir, al amparo de Santo Domingo, para la guerra de libertad de Cuba”.
Y enfatizaba el apóstol de Cuba, el tipo de relación que debe existir entre dominicanos y cubanos, con una frase exquisitamente bella:
“Hagamos por sobre la mar, a sangre y a cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino”.
Bienvenidos hermanos cubanos.
Gracias a ustedes por la paciencia de escucharme.
Buenas noches,