Lunes  18 de Junio de 2018 | Última actualización 08:05 PM
El hermano y el ministro
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 3:05 PM

Mi núcleo familiar de origen es pequeño. Mi madre y mi padre solo procrearon dos hijos: Antonio Isa Conde (Tony) y Narciso Isa Conde (Narso), por lo que en este país y este planeta hay solo dos Isa Conde.

Subrayo esa realidad destacando a la vez el valor de nuestras relaciones familiares y el cariño fraternal cultivado durante siete décadas.

Un cariño inmenso, inconmovible, capaz de resistir incómodas diferencias políticas registradas a partir de 1971, cuando Tony renunció del Partido Comunista Dominicano-PCD.

Hoy son profundas, aunque –enfatizo- no incluyen cuestionamientos morales, sino convicciones y actitudes.

En este instante estamos enfrentados políticamente, sin ofensas personales, en el tema minero-ambiental respecto a su decisión ministerial sobre la mina de oro de Romero-San Juan, porque en temas así sería injustificable e irresponsable de mi parte bajar el perfil combativo presente en mis luchas en defensa del patrimonio natural, agua, vida y soberanía… en esta sociedad azotada y amenazada por corporaciones transnacionales voraces favorecidas por gobiernos sumisos.

De nuevo debo diferenciar el trato a Tony como hermano querido, de la actitud que me corresponde asumir frente al Ministro de Energía y Minas, quien osadamente lanzó la primera piedra para la reapertura de un programa minero destructivo, bloqueado durante varios años por la formidable defensa popular de Loma Miranda. Audaz en sus convicciones, hubo de echarse arriba tremenda “cuaba”, mientras el presidente Medina juega al “globo de ensayo” y procede cual “gatita de María Ramos”.

Miranda –siempre amenazada y hostilizada, con acoso al padre Rogelio incluido- puso “tuche” a Falcondo, Gobierno y Cámara Minera, quienes ahora promueven soterradamente que Gold Quest intente penetrar al “potosí” de la Cordillera Central por San Juan… con un proyecto disfrazado de minería “responsable y sostenible”.

El lobo minero con piel de oveja, presto a expandirse por la ladera sureña, concesionada desde Padre Las Casas a Restauración.

El problema esencial no es de factibilidad técnica-financiera, ni el dilema es entre minería a cielo abierto o subterránea, sino de ordenamiento territorial e impedimentos naturales que obligan a declarar libre de minería esa Cordillera. Porque no puede ser “sostenible” ni “responsable” la minería donde no debe haber minería.

Hasta la perversa ley minera vigente prohíbe explotaciones próximas a ríos y presas, algo omitido por el ministro; mientras el esgrimido ingreso de 224 millones de dólares en 7 años, que se podrían obtener quitándole a Félix Bautista (¡ni hablar Punta Catalina!), no justifican ese impulso a la depredación.

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