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Relato de un apasionado: Andrés Castillo, el teatro que respiro
Por: ALDO SOLÉ OBALDÍA | 3:36 PM

(Un estudio de Luis Marcelo Pérez, que resalta un eslabón fundamental en el teatro reioplatense)

La cultura uruguaya, no solo ha sido rica en producción de múltiples figuras que han sabido brillar en las diversas artes. También ha establecido conciencia que, tarde o temprano y a pesar de los pesares, logra recuperar del olvido a grandes personalidades del medio.

El último libro de Luis Marcelo Pérez da testimonio de ello. Relato de un apasionado. Andrés Castillo, el teatro que respiro, es un esmerado estudio sobre unas de las figuras más emblemáticas del teatro uruguayo del siglo XX.

Hijo de un anarquista argentino que emigró a Uruguay para evitar el servicio militar, Andrés Castillo (1920 - 2004) fue criado en un país de puertas abiertas a la inmigración, civilista y librepensador y siempre receptivo a la usina de ideas que le aportaba la nunca tan lejana Europa.

En la recopilación de entrevistas que recupera Luis Marcelo Pérez, alguna de las cuales fueron efectuadas por este periodista, Castillo rememora los tiempos de prosperidad del Uruguay de la primera mitad del siglo, el país hiperintegrado del Batllismo, la construcción de un Estado de bienestar, con una cultura abierta y en expansión y una sociedad amortiguadora.

Castillo recuerda la vida joven en barrios obreros, permeable a las ideas anarquistas que recomendaban a sus afiliados no tener más que un hijo, para educarlo bien y que hacían de esa recomendación un dogma y de ese dogma un acto de rebeldía en sí mismo, y que, sumado a un país con educación pública laica, produjo muchos intelectuales desde abajo, con espíritu crítico, emprendedor y solidario.

Andrés Castillo es hijo de ese Uruguay fermental. No hay lugar en sus recuerdos para las añoranzas de romanticismo banal. A diferencia de otras protagonistas, no describe idilios donde solo había sacrificios, como en la vida de los conventillos, desmitificando la miseria de quienes con mucho esfuerzo sabían superarse.

Especialmente interesante, son sus recuerdos en los inicios de facultad.
El pasaje de la vida entre obreros al contacto con compañeros de educación más refinada a la que supo integrarse. La ampliación de horizontes literarios, así como el orgullo de la familia que logró un hijo abogado. Todos aspectos que hablan de un país de oportunidades.

Andrés Castillo encontró en la Facultad la posibilidad de potenciar su pasión por el teatro y a su vez, la posibilidad de forjar un espíritu capaz de ampliar los horizontes teatrales.

Hablar de Andrés Castillo es hablar en un magnífico jurista que nunca se enriqueció con su profesión.

Hablar del dramaturgo Andrés Castillo es hablar de un ser engarzado en la mejor tradición del teatro uruguayo, que comienza tempranamente con figuras rebeldes como Trinidad Guevara y continúa con las obras emblemáticas de Florencio Sánchez y Ernesto Herrera y sigue con Atagualpa del Cioppo o Ricardo Prieto.

Referirse a Andrés Castillo es referirse a un incansable gestor cultural que supo dejar en la cultura uruguaya una huella indeleble. Es hablar del forjador del teatro independiente en Uruguay, del autor, director y formador de generaciones a de actores. Es hablar de un ser entrañable, que hoy, todos los que quieran ingresar en el mundo de las tablas con la seriedad que corresponde, deberán conocer en profundidad.

Luis Marcelo Pérez, en una labor magistral, acerca este personaje a quienes conocieron a Castillo y a quienes deberán tenerlo presente.

En más de 400 páginas sin desperdicio, Luis Marcel Pérez repasa la historia cultural del siglo XX uruguayo, para colocar al biografiado en su justo lugar, incluyendo una gran cantidad de fotografías y un anexo con recopilación de textos de Castillo.

Luis Marcelo Pérez es un polifacético intelectual uruguayo: periodista, editor, poeta, narrador y ensayista. Autor de desenas de obras que se han traducido a unos quince idiomas. Desde hace 20 años conduce El Mural en Radio Uruguay, desde donde conecta al país con el mundo de la cultura universal y ha entrevistado a muchas de las figuras referenciales de la cultura dominicana, como Rafael Pineda, Ike Méndez o Isael Pérez.

Nada de la obra de Luis Marcelo Pérez merece desatenciones, pero, este Relato de un apasionado, revela a un intelectual maduro y a un investigador profundo, que sabrá seducir a quien se aventure en sus páginas.

Un país, con una vida teatral exquisita, como el Uruguay, merece libros como este.