Viernes  19 de Abril de 2019 | Última actualización 02:22 PM
'El método'
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 11:58 AM

No bien tiraron la cacá al Palacio de Justicia y de inmediato tronaron las condenas agresivas a los jóvenes del Falpo… desde el Estado, partidocracia y empresariado con olor a corrupción. Voces oficialistas y hasta opositoras se ensañan contra ellos mientras se instrumenta la criminalización del hecho.

Los menos torpes alegan una supuesta agresión a la bandera nacional, que no es tal; puesto que es demasiado evidente que esa acción estuvo dirigida contra esa sede para resaltar la existencia de un sistema judicial podrido.

“¡Con la bandera no se metan!”, expresaron algunos a manera de advertencia y con obvia intención de estimular la penalización del caso; mientras tampoco faltaron calificativos de terroristas y subversivos, con igual finalidad.

Otros, esforzándose por parecer más equilibrados, al tiempo de reconocer razones para protestar frente a la negación de justicia, se concentraron en rechazar “el método”; revelando sus temores de que el mismo, u otros parecidos, pudieran emplearse contra otras instituciones y personas cuestionadas por amplios sectores de la sociedad.

¡La represalia perversa está en marcha! Pero el coro que emana de la cúpula de la sociedad se enfrenta a una avalancha alternativa, expresada sobre todo por las redes sociales, que no oculta la alegría popular por ese oportuno uso de las heces fecales y por la evidente eficacia de ese método extra-institucional.

Cosas mayores habrán de suceder en un contexto en que robarse más de mil millones en Punta Catalina, no es delito; y tirarle unas funditas de excrementos a los tribunales e instancias que protegen las mafias en el poder es atributo de peligrosos malhechores.

Las derechas institucionalistas no quieren entender que el hecho de que los clamores de Marcha Verde –vía marchas, piquetes e iniciativas judiciales- fueran vilmente despreciados y maltratados por el poder constituido, ha determinado otra fase de lucha en la que la democracia de calle habrá de radicalizarse.

Si algo de gran valor ha generado el verde marchar multitudinario es que ya una parte significativa de la sociedad aprecia que no hay vía institucional para ponerle fin a la impunidad.

Que es preciso ejercer democracia de calle más allá de lo acontecido; esto es, agregando paralizaciones, desobediencia civil, campamentos, ocupaciones de instituciones degradadas, acoso moral a los nichos y personeros de la corrupción y el abuso de poder impune.

Y, en ciertos casos, el empleo de un poquito de mierda, que nada tiene de ilegal, es bien útil para identificar la esencia similar de ciertos blancos de ataque.