Miercoles  13 de Noviembre de 2019 | Última actualización 01:11 PM
Educar contra el fenómeno de la corrupción
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 9:19 PM

1.- Los progenitores de nuestro país están hoy más comprometidos que nunca a sentar las bases sobres las cuales han de levantar moralmente a los hombres y a las mujeres del futuro. La obligación contraída por los ascendientes frente a sus vástagos, para que mañana sean ejemplos de buen proceder, es una responsabilidad que no pueden eludir, sin importar las dificultades que estén llamadas a enfrentar.

2.- No escapa al conocimiento de las personas sensatas que el ambiente en el cual nos movemos hoy, desde el punto de la honradez, no es el mejor. Ser honrado se ha convertido en algo difícil en el comportamiento de muchos de los dominicanos y de las dominicanas. Las rectas actuaciones deben ser enseñadas por los padres que aspiran a formar bien a los que serán en el porvenir personas marcadas por el signo de la probidad.

3.- Si se orienta a los hijos para que se desarrollen como seres humanos dignos de ser honrados, de seguro que vamos a tener munícipes con un gran concepto de honor. Resulta muy provechoso para cualquier país contar en su seno con ciudadanos y ciudadanas con la suficiente calidad para por su conducta merecer el respeto y la consideración de los demás. Una nación con entes sociales bien educados sirve como modelo de honra a otros pueblos.

4.- Sin mucho esfuerzo nos damos cuenta que aquellas personas que provienen de núcleos familiares donde el papá y la mamá se esforzaron para que sus niñas y niños asimilaran y ejecutaran las buenas costumbres han resultado ser comunitarios de gran estima, sobrados méritos, cargados de nobleza y siempre actuando dentro de los principios éticos y de conformidad con las normas de alta moralidad.

5.- La familiar, la célula principal de la sociedad humana, debe tener como guía a padres y madres que por sus actuaciones sirvan de modelo a sus hijos y a sus hijas. Los buenos progenitores son aquellos que son meritorios porque hicieron posible el enaltecimiento de sus retoños, encumbrándoles como personas honorables.

6.- Porque la familia dominicana, al igual que la sociedad en general, se ha deteriorado, aquí abundan los sinvergüenzas, vagabundos y truhanes de todos los calibres, haciendo posible la presencia de turpenes que constituyen una afrenta social y que continuamente son objeto de merecidos vituperios.

7.- Los fenómenos que dañan el medio social dominicano son causados por el sistema dominante y la mala formación que acompaña a amplios sectores y clases; a grupos humanos que no han sido formados para resistir las lacras que impulsa el ordenamiento económico y social que padecemos, basado en la desigualdad de oportunidades para la mayoría de la población dominicana.

8.- A lo mejor de la familia dominicana le conviene ir formando miembros que sean diferentes en conducta a muchos individuos que en estos momentos constituyen una afrentar social porque han olvidado todo lo que significa honestidad; no se preocupan por la integridad como virtud que adorna a la persona, y se han llegado a creer que da lo mismo ser calificado como decente que como corrupto.

9.- A la niñez dominicana de hoy hay que guiarla para en el porvenir contar con ciudadanos y ciudadanas distinguidos por la estima que merecen por el prestigio bien ganado por haber llevado una vida apegada a la probidad. Aquel que es formado en la moralidad rechaza de por vida todo acto de corrupción. El ser humano hecho para conducirse limpiamente permanece al margen de las acciones pecaminosas vergonzosas y censurables.

10.- La correcta instrucción hogareña y escolar resulta edificante para la sociedad tener en el mañana a mujeres y hombres llenos de civismo, y que tengan como línea de conducta ser limpios por entero. Aleccionar, aconsejar a los compatriotas que mañana van a dirigir desde el Estado a nuestro país, es formarlos diciéndoles, entre otras cosas, qué es la corrupción.

11.- En el hogar y en la escuela hay que bien educar a los hijos y a los estudiantes en el sentido de que es obsceno, escandaloso, indecente y de toda forma censurable practicar la corrupción. Debemos hacer patente, sermonear con calidad para hacerlo, que la corrupción hace agusanado, podrido, pervertido y despreciable al corruptor y al corrupto. Desarrollo a continuación la depravación expresada como fenómeno que hace vil y malea la sociedad.

I.- Sistema y fenómeno de la corrupción

12.- Cuando hablamos de un sistema nos referimos a algo que funciona en forma constante, uniforme; responde a una organización debidamente estructurada; diseñada de tal forma que nada está aislado, todo va concatenado. La uniformidad es la esencia que identifica a un sistema.

13.- Un sistema social genera toda una serie de fenómenos que le son inherentes, le acompaña a todas partes, como la sombra sigue al cuerpo; es una totalidad de piezas presentes en el medio social y no desaparecen mientras se mantenga el cuerpo que las aloja.

14.- Al sistema capitalista, sin importar que sea desarrollado o subdesarrollado, le acompañan, en forma indisoluble, fenómenos que le son propios, no puede liberarse de ellos porque les son innatos a su existencia en cualquier sociedad.

15.- El de la corrupción es de los fenómenos sociales propios del capitalismo; hay una ligadura tal que uno no existe sin el otro. La corrupción florece, brota de las entrañas mismas de ese ordenamiento económico, político y social. No se presenta de inmediato, sino que lo hace lentamente, poco a poco; calmadamente va siendo asimilada, suavemente penetra en la conciencia de amplios segmentos de la comunidad.

16.- La inserción del fenómeno de la corrupción en la sociedad es consecuencia del deterioro del sistema que le sirve de sustentación; así como se agrieta el ordenamiento económico, se va cuarteando el medio social.

17.- El proceso de agrietamiento social como es el caso de nuestro país, llega a un grado tal de descomposición que no es posible recomposición alguna; en esa etapa la putrefacción se hace insoportable, la corrupción toma el imperio y domina la sociedad. Se hace imposible soportar la putrefacción, la pudrición que se siente en el ambiente.

18.- La sociedad dominicana actual es un vivo ejemplo de lo que es un medio dañado, en el cual la corrupción es más fuerte que todas las instituciones que componen el Estado. La perversión, el desenfreno se advierte por todas partes, la degeneración es notoria, y la amoralidad es aceptada como parte de la cotidianidad.

II.- Modalidad y poder de la corrupción

19.- La corrupción penetra en la sociedad mediante diferentes modalidades; se desarrolla con distintas particularidades tomando en cuenta el alto o bajo desarrollo del sistema social que la genera, y la manera de como influye cambia de una persona a otra.

20.- Porque sabe que actúa en forma sucia, por muy estúpido que sea o aparenta ser el corrupto, trata de no ser chapucero en sus actuaciones; chapucear no es normal en el corruptor ni en el corrompido. Ambos tratan de operar con habilidad, ser perfeccionistas, nunca desmañados.

21.- Al momento de incurrir en una acción corrupta, el corrupto trata de perpetrarla sin dejar el menor rastro, porque supone que la más leve señal puede ponerlo al descubierto. La clandestinidad, ocultar, mascarar, o de cualquier forma tapar, favorece al corrupto.

22.- A veces, la corrupción se hace notoria, se advierte sin mucho esfuerzo, mientras que en otras ocasiones hace acto de presencia con mucha sutileza, armada de argucia cuando su portador es muy agudo y procede con suma fineza.

23.- La corrupción es ejecutada con habilidad, con alta dosis de ingenio, aunque también se practica con impericia. La actitud del actor determina si la operación corrupta ha sido la obra de un habilidoso o un estúpido.

24.- El corrupto, en determinadas ocasiones deja huellas y siguiéndolas es posible descubrir sus fechorías; si la exploración da como resultado la comprobación de la operación dolosa, es posible ponerla en evidencia ante la sociedad, aunque ésta al final no resulte resarcida por el daño recibido.

25.- Los corruptos tratan de operar ingeniosamente para alcanzar el objetivo delincuencial que se proponen, estar al margen de la justicia, disfrutar de impunidad; y contar con aliados que sirven para apañar sus diabluras.

26.- El tiempo se convierte en aliado de la corrupción, hace posible se constituya en una estructura que sirve para sus actores moverse tranquilamente; una vez la corrupción es un entramado delincuencial, tiene garantizada la impunidad.

27.- La corrupción insertada en la sociedad, con poder, se convierte en autoridad, adquiere jurisdicción marcando su imperio en todo el ordenamiento social, económico y político. En lo adelante, el corrupto se considera que ha recibido poder para representar a la sociedad, algo así como un poderhabiente vigorizado.

28.- Aquel que se mueve en el mundo de la corrupción conoce el ámbito donde lleva a cabo su actividad; sabe cómo moverse para tener el dominio, la ascendencia en el medio social y no ser rechazado, y sí recibido como un mayoral, un soberano amigable.

29.- El que practica la corrupción, es fino en su trato, se comporta elegante, sumamente primoroso, delicado, altamente exquisito para relacionarse; llega a confundir su roce con los demás como algo familiar.

30.- La corrupción en el medio social dominicano no es una ficción, fábula o artificio; es una realidad que a cada instante nos da en la cara; es una verdad irrefutable; no es una quimera ni una aprensión, es algo axiomático, es un fenómeno que está aquí, presente por todas partes, y que nadie con sano juicio puede discutir.

III.- Actitud ante la corrupción

31.- La corrupción, como todo fenómeno social, la percibimos por medio de los sentidos, como fruto de la experiencia acumulada en el diario vivir. No podemos verla como algo pasajero, hija de las circunstancias.

32.- En un mismo ambiente, personas de igual clase social, pueden tener forma diferente de asimilar, captar un vicio social determinado. A veces, lo nocivo aceptado por un sujeto, es rechazado por otro, aun teniendo origen social semejante.

33.- En sociedades heterogéneas, integradas por diferentes clases sociales, los fenómenos no son asimilados de igual forma y, por vía de consecuencia, el comportamiento no es el mismo, la conducta cambia de una clase a otra.

34.- Ante la existencia de la corrupción, no todos los que componen la sociedad adoptan frente a ella igual actitud; unos la enfrentarán, otros se comportarán indiferentes, y muchos se limitarán a sacarle provecho.

35.- Aquellos que se benefician de la corrupción la santifican, presentándola como algo normal, común y corriente; argumentan que siempre ha existido y existirá y que, por tanto, hay que convivir con ella como un mal necesario.

36.- Los indiferentes, portadores de la ideología individualista, sólo atienden a sus intereses, los cuales colocan por encima de los de la sociedad. Para ellos la corrupción les resbala, no les importa, son insensibles, se muestran desinteresados.

37.- De los que rechazan la corrupción por dañosa, inmoral, impúdica y perversa, unos creen que basta con denunciarla como negativa e identificar corruptos, mientras otros consideran que lo correcto es denunciarla como formando parte del sistema y para erradicarla de raíz proceden luchar en su contra como un mal sistémico.

38.- Accionar contra la corrupción como un mal que puede desaparecer con paliativos, contribuye a sembrar ilusiones en la conciencia de amplios sectores de la sociedad que la rechazan como algo pecaminoso que merece el desprecio por nefasta.

39.- Siendo la corrupción un tumor que daña el cuerpo social, para erradicarlo hay que atacarlo en su raíz, con la finalidad de que desaparezca definitivamente, sin posibilidad de volver a germinar. Tratar la corrupción con métodos superficiales permite su permanencia nociva en la sociedad; es prolongar su existencia, y con el transcurrir de su vigencia llega a convertirse en algo endémico.

IV.- Sembrando la confusión en la lucha contra la corrupción para no enfrentar el sistema

40.- Aquellos que subestiman la inteligencia del pueblo dominicano, utilizan todos los medios posibles para crearle confusión con relación a distintos fenómenos que se dan en el seno de la sociedad.

41.- Son los mismos que procuran hacerle creer al país, que es igual prudente que tonto, sensato que estúpido, atento que cándido, sencillo que incauto, en fin, se las arreglan para inducir a que se acepte que da lo mismo ser franco que deslenguado.

42.- El error de visión para ver con claridad un problema, y la falta de acción certera para combatirlo, a veces es fruto de un análisis errado de la vía para lidiar, para batallar y vencer.

43.- La confusión que lanzan ideólogos del sistema para sembrar el desconcierto en la conciencia de las grandes mayorías nacionales, ha dado sus frutos porque las ha inducido a equivocación, fijando un enredo de enfoque en temas que requieren un análisis correcto, en torno a un asunto que necesita una consideración precisa para encauzarlo con éxito.

44.- Aquellos que siembran el confusionismo en el seno de nuestro pueblo procuran hacerle creer que lo sistémico, lo generado por el sistema es algo individual, personal, coyuntural; que no es propio del ordenamiento establecido, que es momentáneo, y que en cualquier momento puede ser superado. Son los que creen que persiguiendo un corrupto se acaba la corrupción.

45.- Constituye un grave error personificar un fenómeno social en una persona; esto desnaturaliza el método que se ha de aplicar para la erradicación de lo que representa una tara social. No se acaba el fenómeno de la prostitución eliminando las prostitutas, ni matando los pobres se acaba con la pobreza.

46.- La desigualdad, el hambre, la miseria, el egoísmo, el individualismo, la discriminación, y otros vicios sociales, al igual que la corrupción, son fenómenos sociales inherentes al sistema que padecemos los dominicanos y dominicanas.

47.- Enfrentar la corrupción como fenómeno social, entraña combatir el sistema que le sirve como caldo de cultivo; de lo contrario se hace una labor inútil, infecunda; sería proceder con torpeza, una acción innecesaria por ineficaz.

V.- Los aliados en la corrupción

48.- Entre dos personas debe existir afinidad para lograr la unidad, identificación en el fin perseguido y avenencia para mantener la comprensión. El autor y el cómplice de la corrupción establecen concordancia en base a resultar beneficiados de operaciones corruptas.

49.- La podredumbre de la corrupción hace posible la unidad de indiferentes y aprovechados; con su actitud hacen alianza impúdica, exhibiéndose como una mancuerna de mamíferos alimentados por una misma ubre.

50.- Entre el que la practica y el que indirectamente se beneficia de la corrupción, hay concurrencia de beneficiados, y la identidad en sacar ganancia posibilita sincronía en no atacar lo que es deshonesto.

51.- No se puede esperar que los aliados de la corrupción van a identificarse como socios. Se comportan como no participes en acciones corruptas; extraños a la suciedad, pero unidos en socavar, excavar hasta lo último en complicidad, y también para socapar, taparse para no ser denunciados y sancionados.

52.- El mundo de la corrupción descansa para su ejecución en un tejido de complicidades, sin las cuales resulta imposible llevarla a cabo; de ahí la importancia que el corrupto le da a su coautor. En nuestro medio, colaboradores de corruptos se presentan como desligados de las acciones ilícitas de sus compinches, para no figurar como encubridores en las maquinaciones para la depravación.

53.- Corruptos directos e indirectos, para los fines resultan iguales, porque su alianza tiene por base delinquir, cubriéndose como aliados con sentido de mutualidad en la repartición de lo obtenido bajo la ilicitud. La colaboración en la operación corrupta hace posible la consumación de la trama para defraudar.

54.- El corrupto y su colaborador, lesionan por igual a la parte sana de la sociedad, porque uno y otro, en comitiva, acuerdan depredar, o de cualquier forma despojar a alguien de lo que posee honradamente, y cuando es al Estado se ofende a todos los miembros de la comunidad.

Santiago de los Caballeros,
9 de octubre de 2019.