Viernes  22 de Noviembre de 2019 | Última actualización 07:00 PM
El erotismo en la política de empleo público
Por: LUIS RAMON DE LOS SANTOS F. (Monchín) | 10:51 AM

En nuestro país, alcanzar la meta de vivir cómodamente sin usar el cerebro sólo es posible si te ganas la lotería o siendo joven y además mujer, te lanzas hacia un consultorio médico para que te rellenen las nalgas de silicona y las tetas de goma, sin olvidar unos labios turgentes, de esos que te humedecen sin necesidad de saliva.

Vivimos en un país donde las nalgas y las tetas, dicho así para que me entiendan, son el currículum perfecto para obtener jugosos puestos en la administración pública, al cerebro que se vaya al carajo, el servicio público honesto sólo sirve para acumular sueños y convertirte en pendejo.

Miles de dominicanos en nuestra media isla mueren de hambre después de décadas de servirle a la nación dignamente, miles son "premiados" con pensiones de miseria.

En tanto, otros -como los senadores y diputados-, se pasan uno o más cuatrenios conspirando contra su propio país y al salir se les asigna una pensión con más del por ciento del sueldo inmerecido que devengaban.

Por eso digo y ratifico, que en un país donde tetas y nalgas es la profesión más lucrativa está condenado irremisiblemente al fracaso.

Lástima, que la ira de Dios aún no se haya manifestado lanzando sobre el Palacio Nacional y demás dependencias gubernamentales su rayo vengador.

Esto último debe suceder antes de que en cada entrada de los pueblos de la República o res-pública, como lo es ahora, no sea obligatorio la colocación de un monumento a las nalgas y las tetas, eso sí, con la recomendación de que mientras más grandes mejor.

. El autor es un reputado locutor,
residente en EE.UU.