Viernes  07 de Agosto de 2020 | Última actualización 10:20 PM
El cambio es de todos
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 8:23 AM

Si de verdad queremos un cambio, si deseamos tener un país grande, desarrollado, que no tenga nada que envidiarle a otro, tenemos que comenzar con nosotros mismos. Si no cambiamos de actitud, de comportamiento, de cultura, de educación, nada cambiará, seguiremos siendo un país del tercer mundo, jamás del primer mundo. Y mucho menos del cuarto mundo como ya hay muchos.

El país cambia si nosotros cambiamos, si respetamos las luces de los semáforos, si no tiramos basura en la calle, si aprendemos a decir “buenos días”, “buenas noches”, “gracias”, “perdón“, “buen provecho”, si hacemos la cola respetando el derecho ajeno, si actuamos como ciudadanos, no como individuos, cumpliendo las leyes, los reglamentos y los protocolos, si respetamos a los mayores tratándolos como sabios por sus conocimientos y experiencia, no como desechos sociales.

La educación es fundamental para el cambio. Educar a un pueblo toma tiempo. Hace años que debimos empezar. Pero a los políticos sin visión, incapaces de ver más allá de sus ambiciones personales y grupales han invertido tiempo y dinero en mantener al pueblo en la ignorancia para que se arrastre, para que los mantengan en el poder enriqueciéndose mientras los humildes trabajadores, campesinos, amas de casa, etc., se empobrecen.

Un pueblo sin educación jamás saldrá del subdesarrollo. No es casual que el PLD haya propiciado tanto el juego de azar. Tenemos más bancas de apuestas que universidades, escuelas, colegios, clubes, hospitales y clínicas para que los pobres pongan su destino en manos del azar. Esa herencia maldita del PLD, que espero no vuelva jamás al poder, debe desaparecer.

Yo aposté al “cambio” de Luis Abinader. Puse todas mis energías para que ganara las elecciones, al igual que la mayoría de la gente. ¡Y las ganó! Pero el nuevo presidente no podrá hacerlo solo. Precisará del concurso de todos los buenos dominicanos. El cambio significa lucha de lo viejo contra lo nuevo (y viceversa), de crítica y autocrítica, de sacrificios, dar más que recibir. (No te preguntes que hace tu país por ti, pregúntate que haces tú por tu país”, dijo Kennedy).

El cambio no es solo en el Poder Ejecutivo, es también en el Congreso y en la Justicia. En los tres poderes del Estado –no en uno- tiene que llegar el cambio. Luis Abinader está haciendo lo que prometió. El Estado dejará de ser un botín de guerra. Lo simplificará eliminando aquellas instituciones que no tienen sentido o fusionándolas con otras que realizan la misma labor.

Acabará con las “botellas”. Nadie podrá cobrar sin trabajar. Si elimina la corrupción se ahorrara más de 400 mil millones de pesos que podrá invertir en escuelas, hospitales, viviendas, seguridad ciudadana, energía, transporte, etc.