Jueves  26 de Noviembre de 2020 | Última actualización 07:45 PM
De pronto te das cuenta
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 10:05 PM

Los años pasaron rápido, obviamente más de lo deseado, de pronto chocas con una realidad distinta y no planificada, te das cuenta que el cuento de hadas que viviste se desvanece al mismo ritmo que las horas que separan la fealidad de la fantasia y te amargas.

Te enfermas y te duele no haber sido lo que la gente esperó de ti, tus espectativas te sobrepasaron de tal modo que sin darte cuenta pasaste de héroe a villano y eso duele sobre todo porque ya no podrás enmendar errores; ya no podrás pedir que te den otra oportunidad, otro chance, otro tiempo del tiempo que perdiste miserablemente.

Recuerdo al escribir estas lineas, una vieja endecha de Gustavo Adolfo Becker que sentencia: Dios mio que solos se quedan los muertos...
No solo muere quien cierra los ojos para siempre, muere tambien quien pasa por la vida sin saber que pasó y esa clase de muerte es peor que la primera por una simple razon, te vas para siempre y eso es igual a no haber estado nunca.

Dicen que las oportunidades las pintan calvas y hay que agarrarlas por los cabellos, tú, "amigo" mio, la tuviste y la perdiste tan miserablemente que tu legado jamás podrá escribirse en letras de oro, no supiste aprovechar la oportunidad que te dieron mas bien la utilizaste para saltarte la valla de la decencia, el decoro, la dignidad.

Dejaste que los tuyos se avorazaran como perros hambrientos sobre un pedazo de carne que no era de ellos, sino de todos, y cuando digo todos me refiero a los que no tienen tu apellido ni son del clan que te catapultó al trono que pronto abandonarás como perro aporreado, créeme que lo siento, porque eso no fue lo que crei de ti ni de los tuyos.
Cuando desciendas las escalinatas de la que fue tu casa y te lleves sólo la maleta de los sueños truncos, te darás cuenta que tus amigos ya no serán tus amigos, los que creías fieles te verán como una peste y se irán lejos, tan lejos como se los permita no estar cerca de la sombra pródiga que los cobijo por años, entonces y sólo entonces rumiarás tu rabia y te reprocharás no haber sido como la gente quería que fueras.

Que pena amigo, que pena siento por ti, sobre todo porque ya no podrás mezclarte con la gente llana y sencilla, la misma que aprovechará tu presencia ahora discretamente resguardada para vocearte y reclamarte hasta lo que no hiciste.

Mi consejo, si es que puedo darte alguno, es que aproveches el tiempo que desde ahora tendrás libre para reflexionar sobre los errores, a no ser tan mentiroso y tan mendáz, pero sobre todo, a darte cuenta de que si no tienes un perro en tu casa te sentirás más solo que un elefante en medio del mar.

Sólo me queda decirte que cuando no puedas dormir por las noches, cuando los remordimientos te corroan el alma, cuando te des cuenta de que el odio que creaste supera con creces el amor que esperabas, siempre podrás encontrar consuelo en la dulce piedad de una pistola.