Viernes  30 de Octubre de 2020 | Última actualización 06:48 PM
¡Derecha torcida!
Por: Columnista de Barrigaverde.net | 12:59 PM

Decapitada la tiranía trujillista, el 30 de mayo de 1961, la lucha política se estableció entre la oligarquía y la pequeña burguesía, que decía representar sueños emancipadores. Luego, entre esa oligarquía y los sectores medios más radicales, jugando un papel relevante la izquierda marxista.

Esta última, aunque diminuta en número, había ofrendado su sangre por la libertad y organizaba a los trabajadores en los sindicatos y federaciones. Y desde entonces, la derecha viene sufriendo un gran desgaste político, a tal punto que ya la partidocracia no puede reciclarse.

Sus dirigentes son una risible caricatura de sus antiguos líderes y caudillos, entre ellos Juan Bosch y Joaquín Balaguer. La derecha se ha impuesto usando la violencia, envileciendo y promoviendo la ignorancia.

Por su lado, la izquierda incurrió en garrafales errores políticos, pero también fue diezmada por la persecución, infiltración y penetración enemiga en sus filas y el crimen de Estado bajo la batuta del imperio, así como por el derrumbe de la URSS y el campo socialista de Europa.

Muchos impostores y farsantes de “izquierda” nunca pudieron leer El Capital, ni nada que se relacionara con la obra de Carlos Marx. Su orfandad teórica dio cabida a los dogmas, el oportunismo y a su penosa atomización.

Los “radicales”, teóricos de pacotilla y líderes de cartón renegaron de sus ideas para sumarse a proyectos políticos derechistas con “vocación” de poder, lo que vino a desmentir su presunta militancia marxista y revolucionaria.

Desde 1962, la derecha política ha tenido la iniciativa hasta arrinconar al país al desastre en que se halla. Como decía Antonio Gramsci, han sustentado la “revolución pasiva” y el proceso de “revolución-restauración”, para evitar los cambios radicales verdaderos.

Las acciones de la derecha es un fallido intento de salvar el capitalismo salvaje y mantener en la pobreza a los de abajo. Y aunque casi imperceptible por su dispersión, la izquierda marxista tendrá que jugar su indeclinable rol político y conmover la conciencia del pueblo dominicano para voltear la "tortilla".