Martes  29 de Julio de 2014 | Última actualización 08:53 AM
Educación especial, segregación e inclusión
Por: DAMIÁN JIMÉNEZ HELENA | 5:49 PM

Educación especial es una instrucción especialmente diseñada, para estudiantes con necesidades especiales y que son identificados con una discapacidad. En nuestro país esa instrucción es muy deficiente o inexistente.

Tenemos deficiencias para identificar la discapacidad y falta de entrenamientos en los profesores y en el resto de la sociedad que es el soporte de la instrucción.

La instrucción va mas allá del salón de clases y el propósito de la preparación es capacitar al estudiante para enfrentar los retos sociales, laborales y académicos.

La discapacidad es la causa principal del poco rendimiento y de la deserción escolar. Los discapacitados en el mundo van en aumento en proporción a las guerras, la pobreza creciente, la violencia, el abuso infantil, el SIDA y los desastres naturales.

La discapacidad en aumento y una instrucción cada vez más deficiente es el resultado de una política educacional que no visualiza que las oportunidades de estos niños están limitadas no por la discapacidad, sino por una instrucción no planificada e indolente.

Nuestra instrucción se limita a segregar de las clases con estudiantes regulares a grupos de niños con deficiencias sensoriales (sordos, ciegos, mudos) impidiendo con esto que se beneficien de las habilidades académicas de los estudiantes regulares y a su vez, bloqueando las líneas de comunicación con estos.

¿Porqué excluir un niño ciego de las clases de canto o impedir qué un talentoso sordo participe en las clases de arte con niños de educación regular? La segregación y exclusión son moralmente inaceptables.

Una forma de instrucción es la inclusión (estudiantes con necesidades educativas especiales pasan la mayor parte o todo su tiempo con estudiantes regulares) esta plantea que las diferencias, necesidades y diversidades individuales son una fuente de enriquecimiento y no un problema.

Las respuestas al desarrollo del niño pueden ser flexibles pero no incluyen la remoción de un estudiante discapacitado del salón de clase regular.

La inclusión mejora la eficacia, la autoestima, habilidades sociales y visión del mundo en los discapacitados, más que excluirlos debemos remover las barreras para que su participación sea más efectiva en el sistema educativo.

Los estudiantes regulares también se benefician de la inclusión, aumentan el concepto de si mismos, su sensibilidad, su tolerancia, y su entendimiento de otras personas lo cual los prepara para funcionar mejor en un mundo que espera más allá de la escuela y también para manejar discapacidades en sus propias vidas.

Un aspecto en el cual diferimos de la inclusión es porque esta plantea la participación de niños regulares junto a los discapacitados sin un plan que responda a las necesidades individuales de estos últimos.

Estos niños especiales hay que acomodarlos para que puedan responder a las exigencias educativas sociales y laborales.

Sin un plan educacional estos niños demandan mas tiempo y atención de los instructores implicando sacrificar el tiempo de los estudiantes regulares.

Otro factor es que los profesores de educación regular no tienen entrenamientos para acomodar estudiantes especiales en salones regulares.

La participación de estudiantes discapacitados con estudiantes regulares sin un plan individualizado, más que implementar la autoestima, la disminuye.

La exposición al fracaso frente a sus compañeros, al estar por debajo del estándar académico, estimula el aislamiento y disminuye la socialización.

La exposición a la burla y el rechazo de sus compañeros regulares puede influir negativamente en su autoestima. No se trata de elegir entre sacrificar los beneficios educativos para implementar los beneficios sociales como plantea la inclusión.

Si colocamos el niño con un plan educacional individualizado en un salón regular podemos obtener ambos beneficios, social y educacional.

Creemos que los niños discapacitados pueden ser colocados en un ambiente con restricciones solo si la naturaleza y severidad de la discapacidad hace imposible una apropiada educación en un salón de clase regular.

Ratificamos, la integración con estudiantes de educación regular debe darse si el discapacitado tiene un plan educacional que responda a sus necesidades individuales, apoyado en las ayudas suplementarias y los servicios requeridos.